Masahide Tomikoshi ya es como un argentino más. Aunque su nombre se hizo viral por rescatar del olvido fotos inéditas de Diego Maradona, esta vez el fotógrafo japonés nos regaló algo más íntimo: un viaje sensorial a la Mendoza de 1977.
El legendario fotógrafo nipón publicó registros inéditos de la provincia tomados hace casi 50 años. Un recorrido visual por una Mendoza que ya no existe.
Masahide Tomikoshi ya es como un argentino más. Aunque su nombre se hizo viral por rescatar del olvido fotos inéditas de Diego Maradona, esta vez el fotógrafo japonés nos regaló algo más íntimo: un viaje sensorial a la Mendoza de 1977.
En aquel junio del '77, el nipón recorrió nuestras calles y capturó momentos que muchos mendocinos ya olvidaron. Sus imágenes muestran el Estadio Malvinas Argentinas(entonces Estadio Ciudad de Mendoza) en plena construcción, justo antes del Mundial 78.
Las fotos tienen esa textura especial del film, captadas con su cámara. No solo hay fútbol; Tomikoshi registró un increíble paisaje de las montañas de la provincia. Además, hace un tiempo el artista nipón había compartido escenas cotidianas de las calles de la capital y, por supuesto, la presencia del vino, el corazón de nuestra provincia.
Lo que más impacta es la calidad asombrosa de los registros. Mientras que las fotos locales de la época suelen verse borrosas, el archivo de este japonés parece haber sido tomado ayer mismo, revelando detalles arquitectónicos y humanos increíbles.
Con 78 años y una carrera que arrancó en 1967, Tomikoshi es una verdadera leyenda viviente del fotoperiodismo deportivo. Su pasión nació tras ver el Mundial de México 1970 por televisión, una decisión que lo llevó a cubrir 10 Copas del Mundo de manera consecutiva.
Su historia personal es tan fascinante como sus fotos. Su padre, Seika, fue un piloto kamikaze en la Segunda Guerra Mundial, quien le heredó el amor por capturar la realidad en sus misiones. Tomikoshi se retiró tras el Mundial de Sudáfrica 2010, pero su archivo sigue más vivo que nunca.
Para los argentinos, es el "biógrafo visual" de Maradona. Se enamoró del juego de Diego en el Mundial Juvenil de 1979 y, desde entonces, lo siguió por todo el planeta. Hoy, desde su jubilación en Japón, utiliza sus redes sociales para compartir este arte que nos transporta a los mejores momentos de nuestra historia y cada tanto interactúa con seguidores argentinos.