La historia de Julio, comenzó a estudiar Derecho a los 76 y 11 años después se recibió: “Lo veo y no lo puedo creer”

La vida del Dr. Julio Victorino Schenone estuvo atravesada por muchos obstáculos, pero nos recuerda que nunca es tarde para perseguir nuestros sueños.

Julio cumplió su sueño de ser abogado. Foto: Gentileza Infobae.
Julio cumplió su sueño de ser abogado. Foto: Gentileza Infobae.

En una conmovedora historia de perseverancia y determinación, Julio Victorino Schenone, de 87 años, compartió con Infobae su vida marcada por golpes imborrables que lo llevaron a pausar sus sueños durante décadas. Sin embargo, inspirado por las palabras de un amigo, decidió inscribirse en la carrera de Derecho a la edad de 76 años. Ahora, con 87 años, celebra la obtención de su diploma de abogado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y sueña con ejercer la profesión.

Hijo de padres dedicados a labores rurales en Rojas, provincia de Buenos Aires, Julio pasó su adolescencia trabajando en el campo. Desde arar la tierra con seis caballos hasta enfrentar las duras condiciones climáticas, sus años en el campo dejaron huellas imborrables en su memoria. A los 22 años, se aventuró a mudarse a Buenos Aires, donde comenzó a construir su propio camino.

Sus padres no estaban contentos con la decisión, pero en abril de 1959 llegó al barrio porteño de San Nicolás y se asentó en una pensión: “Quedaba en Leandro N. Alem 413, no me voy a olvidar nunca, y la verdad es que pasaba hambre; conseguí trabajo en una ferretería, con un sueldo de 2450 pesos, y el alquiler por mes salía 2000, o sea que no me alcanzaba para vivir”, comentó.

Julio rodeado de sus seres queridos durante la entrega de diplomas. Foto: Gentileza Infobae.
Julio rodeado de sus seres queridos durante la entrega de diplomas. Foto: Gentileza Infobae.

“Tenía muchas ganas de aprender y saber, y donde yo trabajaba los chicos de la ferretería se reían de mí porque yo hablaba mal, no sabía ni sacar el 10% de una operación, era una vergüenza y me propuse cambiar eso”, indicó.

A pesar de enfrentar dificultades económicas y laborales, Julio se propuso aprender y crecer. Inicialmente, estudió mecanografía, se graduó como técnico contable en tres años y agregó conocimientos en protocolo.

En la ferretería estuvo seis años, y en 1964 estudió administración de estancias, donde se codeó con muchos abogados, y ahí supo que esa era la carrera de sus sueños. “Quería una profesión del mundo de las letras, de las palabras, que me ayudara a expresarme, tener trato con la gente, y todos me recomendaban abogacía, pero yo no tenía más que la primaria, así que me anoté en el secundario nocturno de adultos”.

Julio rodeado de sus seres queridos durante la entrega de diplomas. Foto: Gentileza Infobae.
Julio rodeado de sus seres queridos durante la entrega de diplomas. Foto: Gentileza Infobae.

En el 1973 tuvo un desprendimiento de retina y se enamoró de la enfermera. “Salió una señorita a recibirme, una enfermera muy bonita, que era la instrumentista quirúrgica que iba a ayudar al cirujano durante la operación, y quedé fascinado con ella”, relató que la invitó a que lo visite mientras él tenía que hacer reposo y ella aceptó: “Por suerte aceptó, me fue a ver varias veces, eso fue en septiembre, y en noviembre ya le propuse casamiento”.

Ese mismo año se anotó a la carrera de Derecho, pero al poco tiempo se enteró de que iba a ser papá: “Nació Martín, nuestro único hijo, que hoy es un ejemplo y estoy muy orgulloso de él”. Por el nacimiento de su hijo, postergó los estudios. “Como recién casado quería disfrutar de estar con mi mujer, de la casa, y aunque me encantaba la universidad y no podía creer que subía las escalinatas de la facultad que era el mismo hombre que antes araba la tierra, preferí estar con mi señora; y lo bien que hice, porque se me fue muy joven”. Su esposa murió a los 48 años, cuando su hijo tenía 17.

Julio rodeado de sus seres queridos durante la entrega de diplomas. Foto: Gentileza Infobae.
Julio rodeado de sus seres queridos durante la entrega de diplomas. Foto: Gentileza Infobae.

Su carrera profesional lo llevó a pasar 30 años en una compañía líder de la industria azucarera y papelería y otros 20 en otra empresa.

A los 75 años, Julio reflexionó sobre su vida después de un conmovedor diálogo con un amigo traumatólogo, Enrique Lynch. “Un día me preguntó qué estaba haciendo con mi vida, y yo le contesté: ‘Nada’”. “Me dijo: ‘Julio, ¿vos querés ser como mis pacientes?, atiendo muchas personas grandes, que las quiero mucho, pero no sonríen, no tienen proyectos, les preguntás algo y apenas te contestan, es como si tuvieran la vida terminada y estuvieran conformes con eso; si vos seguís así te va pasar lo mismo: tenés que estudiar para mantenerte joven’”.

Animado por sus palabras, decidió inscribirse en el Ciclo Básico Común (CBC) de la UBA. A pesar de ser el estudiante más longevo entre jóvenes menores de 30 años, contó que se encontró un ambiente acogedor y celebró la experiencia de aprender junto a ellos.

El 8 de julio de 2023, Julio Victorino Schenone cumplió uno de sus sueños más anhelados al recibir su título de abogado. Emocionado, reflexionó sobre su trayectoria, recordando momentos felices como el día de su matrimonio, el nacimiento de su hijo, el día que obtuvo un 10 en la facultad, el nacimiento de su nieta Sofía y, ahora, el día de su graduación. “Lo veo y no lo puedo creer, tantos esfuerzos que uno hizo por ese cartón”, dijo. Con el título en mano, Julio no descarta embarcarse en un posgrado, pero su objetivo inmediato es comenzar a ejercer la profesión de abogado.

Julio con su diploma en mano. Foto: Gentileza Infobae.
Julio con su diploma en mano. Foto: Gentileza Infobae.

“Estoy detrás de la matriculación porque de verdad quiero ejercer, pero es difícil que me contraten a mí, se suele buscar abogados con experiencia y prestigio, y no un señor que se recibió a los 87, pero quién me quita lo bailado: nadie”, concluyó con humor el diálogo que mantuvo con Infobae.

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