La ciencia lo confirma: casi todos los padres tienen un hijo favorito
Un estudio de 20 años revela que el favoritismo parental no es un mito y que sentirse menos valorado es el principal predictor de ansiedad y riesgo en adultos.
Aunque muchos lo nieguen, la mayoría de los padres tiene un hijo favorito. Descubrí porqué y cuales son sus características.
La idea del hijo predilecto suele quedar oculta en el silencio familiar, pero una investigación de dos décadas rompe el tabú. La ciencia confirma que dos de cada tres padres tienen un preferido, una realidad que marca profundamente la salud emocional y hasta el éxito económico de los hermanos.
Para muchos, la sospecha estuvo siempre ahí. Sin embargo, los datos aportados por la socióloga J. Jill Suitor, de la Universidad de Purdue, le ponen cifras a esta dinámica: el favoritismo existe en el 66% de los hogares analizados,. No se trata de una percepción subjetiva, sino de un patrón que suele mantenerse estable durante décadas.
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Las secuelas invisibles de no ser el "elegido"
Sentirse desplazado o desfavorecido por los padres no es una herida que se sana simplemente con el paso del tiempo. El estudio, que siguió a más de 550 familias, encontró que esta diferencia es percibida claramente por los hermanos y tiene consecuencias directas en la conducta.
Quienes se sienten menos queridos enfrentan un riesgo significativamente mayor de sufrir cuadros de ansiedad y depresión. Además, la ciencia detectó una mayor tendencia a conductas de riesgo, como el consumo de alcohol y tabaco. Lo más impactante es que la calidad de este vínculo familiar resulta ser un predictor del bienestar psicológico y financiero incluso más fuerte que el nivel de estudios o el sueldo que uno tenga.
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¿Quiénes suelen ser los preferidos y por qué?
A diferencia de lo que se cree, no siempre se trata de quién tiene más éxito profesional o académico. El favoritismo se construye sobre otros pilares más sutiles pero poderosos que tienen que ver con la afinidad y el día a día.
Según los hallazgos de Suitor y de la American Psychological Association, existen ciertos perfiles que suelen ocupar este lugar con mayor frecuencia:
Las hijas y los hermanos menores: Estadísticamente, aparecen con mayor regularidad como los predilectos.
Personalidad afable: Los padres tienden a favorecer a hijos con rasgos meticulosos y tranquilos, simplemente porque resultan más fáciles de criar.
Similitud de valores: Este es el hallazgo clave. El favorito suele ser aquel que comparte creencias religiosas, políticas o de vida con sus padres. Esa coincidencia de valores es tan fuerte que puede sostener el vínculo incluso si el hijo atraviesa situaciones críticas o difíciles, como problemas con la ley o adicciones.
La recomendación de los expertos es centrarse en los valores compartidos en lugar de insistir en aquello que genera división. Entender que las familias siguen siendo un eje central permite trabajar la relación desde un lugar más consciente, aceptando que el favoritismo es una realidad estadística, pero no un veredicto sobre tu valor personal.