Con el descenso de las temperaturas, los caldos y las sopas vuelven a ser protagonistas de la mesa. El consumo de lentejas suele aumentar en esta época del año, servidas bien calientes con zanahoria, papa y proteínas como panceta o salchichas. Pero el chef español Karlos Arguiñano compartió su forma preferida de preparar este plato clásico.
La acelga aporta textura al plato y más nutrientes, como vitamina C, que ayuda a la absorción del hierro, además de potasio, magnesio y otros minerales. Es un agregado simple que no cambia el espíritu del guiso tradicional, pero suma un valor nutricional que la receta clásica no tiene.
La receta no necesita de muchos ingredientes.
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El chef propone algunos consejos técnicos antes de empezar
Uno de los principales consejos de Arguiñano para preparar lentejas es controlar siempre la cantidad de agua durante la cocción, ya que absorben mucho líquido y pueden secarse. Por eso es fundamental mantener el fuego medio-bajo, para que se cocinen de manera uniforme sin quedarse sin líquido a mitad de camino.
También recomienda evitar revolver demasiado, para que las lentejas no se deshagan: alcanza con mover la olla de vez en cuando. Y su consejo más útil, según el propio chef, es para cuando algo sale mal: si las lentejas se pegan al fondo de la olla, hay que transferir la mezcla a otro recipiente sin raspar el fondo, para evitar que tome gusto a quemado. Ese detalle puede salvar el plato entero cuando parece que ya se arruinó.
El plato es una opción reconfortante para los días más fríos del invierno.
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Cómo prepararla paso a paso
Ingredientes:
- 300 g de lentejas.
- 4 dientes de ajo.
- 1 cebolla.
- 2 zanahorias.
- 1 tomate maduro.
- De 4 a 6 hojas de acelga.
- 1 hoja de laurel.
- 1 cucharadita de pimentón dulce o picante.
- 3 o 4 cucharadas de aceite.
- Agua.
- Sal.
Paso a paso
- Sofreí ajo y cebolla picados hasta que estén bien blandos.
- Sumá la zanahoria y el tomate rallado.
- Comenzá a preparar los tallos de acelga cortados en cubos.
- Incorporá las lentejas junto con el laurel, el pimentón y la sal.
- Cubrí todo con agua y dejá cocinar a fuego lento durante aproximadamente una hora y cuarto a una hora y media, agregando más agua si hace falta.
- Recién en los últimos diez minutos sumá la parte verde de la acelga, cortada en tiras finas, y dejalo hervir hasta que esté tierna.
El resultado que presenta Arguiñano es un plato con más textura, más nutrientes y el mismo sabor reconfortante que reclaman los días fríos de invierno.