Un grupo internacional de científicos logró dimensionar por primera vez la inmensa red de hongos subterráneos que sostiene gran parte de la vida vegetal del planeta. El estudio, compartido por el diario británico The Guardian, reveló que estas estructuras invisibles alcanzarían una longitud de 110 cuatrillones de kilómetros si se extendieran en línea recta.
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La investigación, publicada en la revista Science, representa uno de los avances más importantes para comprender el funcionamiento de los ecosistemas terrestres. Los protagonistas de este descubrimiento son los hongos micorrízicos arbusculares, organismos que forman asociaciones con más del 70% de las plantas del mundo y que llevan cerca de 475 millones de años desempeñando un papel esencial en la naturaleza.
Una red oculta que sostiene la vida
Estos hongos desarrollan finísimas estructuras tubulares llamadas hifas, capaces de conectarse con las raíces de las plantas. Gracias a esta relación, los vegetales reciben agua y nutrientes del suelo mientras los hongos obtienen carbono producido mediante la fotosíntesis.
Además de favorecer el crecimiento de las plantas, estas redes contribuyen a la regulación del clima al ayudar a almacenar carbono bajo tierra. Sin embargo, hasta ahora los científicos conocían muy poco sobre su distribución real y su densidad en los ecosistemas naturales.
Para resolver ese interrogante, investigadores de la organización Society for the Protection of Underground Networks utilizaron modelos de aprendizaje automático y analizaron datos obtenidos de más de 16.000 muestras de suelo procedentes de distintos puntos del planeta. El resultado fue el primer mapa global de estas gigantescas redes subterráneas.
Cantidades difíciles de imaginar
Los cálculos realizados por el equipo sorprendieron incluso a los propios investigadores. Según explicó el autor principal del estudio, el doctor Justin Stewart, una simple cucharadita de tierra podría contener hasta 10 metros de red micorrízica.
La magnitud del hallazgo permite comprender mejor por qué estos organismos son considerados una de las infraestructuras biológicas más importantes de la Tierra. Aunque permanecen ocultos bajo nuestros pies, participan activamente en procesos fundamentales para la fertilidad de los suelos, el ciclo de nutrientes y la captura de carbono.
Una infraestructura natural amenazada
El trabajo también identificó señales preocupantes. Los investigadores detectaron que las densidades de estas redes son, en promedio, un 47,3% menores en tierras agrícolas que en ecosistemas silvestres.
Entre las principales amenazas aparecen prácticas como la labranza intensiva, que rompe físicamente las conexiones subterráneas, además del uso de fertilizantes y fungicidas que pueden alterar la relación entre plantas y hongos.