18 de mayo de 2026 - 09:55

Fin del misterio: cuál es la presión que deben tener las llantas en época de intenso frío

A diferencia del verano, donde está prohibido sacar aire pese a la expansión, el invierno exige sumar hasta 3 PSI para compensar la contracción del caucho.

Las temperaturas bajas provocaron que el aire al interior de las llantas se contrajera, reduciendo la presión entre 1 y 2 PSI por cada 10 grados de caída estacional. Continental y Michelin advirtieron que este fenómeno físico compromete la tracción y el agarre, obligando a revisiones quincenales para evitar el deterioro prematuro.

Fabricantes como Michelin establecieron protocolos específicos para el ajuste en climas gélidos. Si el conductor calibra las llantas dentro de un garaje con 18 grados centígrados antes de salir a una temperatura exterior bajo cero, la recomendación oficial consistió en añadir 0.2 bares a la cifra sugerida por el manual. Esta compensación evitó que el vehículo operara con un inflado deficiente una vez que el neumático entrara en contacto con el pavimento frío.

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Compensación de 3 PSI para mantener la tracción en superficies heladas

La presión cayó de forma invisible antes de que el conductor pudiera notar una deformación física en la rueda. En regiones de gran altitud, la presión se redujo aún más con cada metro ganado, sumándose al efecto de la contracción térmica. Kia reportó que un neumático con poco aire aumentó la distancia de frenado y volvió la dirección más pesada, elevando el riesgo de perder el control en curvas cerradas.

En las estaciones invernales, el consejo general de los especialistas fue inflar 3 PSI por encima del rango estándar de 30 a 42 PSI según el tamaño del auto. A diferencia de lo ocurrido en las olas de calor, donde se prohibió terminantemente purgar el aire sobrante para no causar desequilibrios en los ejes, el invierno demandó una compensación activa para recuperar la presión perdida.

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Cómo medir correctamente la presión de los neumáticos en invierno

El mantenimiento incluyó la revisión de neumáticos con tacos o clavos, esenciales en zonas con hielo. Continental advirtió que un inflado deficiente provocó la pérdida prematura de estos componentes de seguridad. El protocolo de medición exigió que el auto estuviera quieto durante al menos tres horas o que no hubiera recorrido más de 1.6 kilómetros para garantizar una lectura en frío precisa.

La señal del sistema de monitoreo de presión (TPMS) solía iluminarse con mayor frecuencia por las mañanas debido al enfriamiento nocturno del aire comprimido. Ante esto, los conductores verificaron la etiqueta ubicada en el marco de la puerta del conductor para ajustar los niveles exactos y ahorrar combustible. El uso de medidores de calidad permitió detectar caídas de hasta 0.14 bares por cada descenso térmico significativo.

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