En Finlandia, donde la sauna forma parte de la vida cotidiana, los científicos llevan años estudiando si esta tradición puede influir en la salud a largo plazo. Aunque los resultados despertaron un enorme interés, los estudios insisten en que todavía no es posible afirmar que la sauna sea la causa directa de ese menor riesgo.
Uno de los trabajos más conocidos siguió durante más de dos décadas a miles de personas y encontró un dato llamativo: quienes acudían a la sauna entre cuatro y siete veces por semana desarrollaban menos casos de demencia y enfermedad de Alzheimer que quienes solo lo hacían una vez por semana.
Qué ocurre en el cuerpo durante una sesión de sauna
Una sauna finlandesa suele funcionar a temperaturas que oscilan entre los 80 y los 100 °C.
Al exponerse a ese calor, el organismo activa distintos mecanismos para regular la temperatura corporal.
Entre los principales cambios se encuentran:
- Aumento del flujo sanguíneo hacia la piel para disipar el calor.
- Incremento de la frecuencia cardíaca.
- Activación de proteínas de choque térmico, que ayudan a proteger a las células frente al estrés.
Con el uso frecuente, diversos estudios sugieren que estas respuestas podrían generar adaptaciones beneficiosas, como una mejor función de los vasos sanguíneos, una reducción de la presión arterial en determinados grupos y una respuesta inflamatoria más eficiente.
Estos mecanismos son similares a algunos de los que se observan durante el ejercicio físico intenso, motivo por el que los científicos consideran plausible que la sauna pueda contribuir a proteger la salud cardiovascular y cerebral.
El estudio que relacionó la sauna con un menor riesgo de demencia
Uno de los trabajos más influyentes fue realizado por los investigadores Tanjaniina Laukkanen y Jari A. Laukkanen.
El estudio siguió durante casi 21 años a 2.315 hombres de mediana edad.
Los resultados mostraron que quienes utilizaban la sauna entre cuatro y siete veces por semana presentaban:
- Un 66 % menos de riesgo relativo de desarrollar demencia.
- Un 65 % menos de riesgo relativo de padecer enfermedad de Alzheimer.
Sin embargo, los propios autores señalaron una limitación importante: el grupo que utilizaba la sauna con mayor frecuencia era reducido y registró muy pocos casos de ambas enfermedades, por lo que los resultados deben interpretarse con prudencia.
Otros estudios respaldan la asociación, pero con menor intensidad
Una investigación posterior amplió el seguimiento a 13.994 personas durante 39 años.
Los investigadores observaron nuevamente una asociación entre el uso frecuente de la sauna y un menor riesgo de demencia.
No obstante, el efecto fue disminuyendo a medida que avanzaba el seguimiento.
Mientras que durante los primeros años la diferencia era considerable, al analizar todo el período el riesgo resultó aproximadamente un 19 % menor. Por ese motivo, los especialistas consideran que todavía no es posible atribuir el beneficio exclusivamente al calor.