En Argentina, la rutina diaria de ducharse, junto con la higiene personal y la limpieza de sábanas, genera un debate clásico: ¿conviene bañarse a la mañana o a la noche? Según una microbióloga británica, Primrose Freestone, la respuesta está más relacionada con los microbios que con la costumbre o el ritmo del día.
Ducharse de noche: pros... pero también contras
Una ducha nocturna puede parecer la mejor opción si querés eliminar toda la mugre acumulada durante el día. Sudor, polvo, alérgenos y hasta partículas de contaminación se van con el agua.
También es útil para relajarte antes de dormir y evitar que toda esa suciedad termine en tus sábanas.
“Ducharse por la noche puede eliminar algunos de los alérgenos, el sudor y la grasa recogidos durante el día, por lo que habrá menos cantidad en las sábanas”, explicó la microbióloga Primrose Freestone, profesora de la Universidad de Leicester.
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Pero no todo es tan simple. Aunque te bañes antes de dormir, seguís transpirando durante la noche, y eso permite que los microbios de la piel sigan activos.
Además, si no lavás las sábanas seguido, las bacterias que se acumulan pueden volver a tu cuerpo, aunque te hayas bañado.
Ducharse a la mañana: ¿más higiene durante el día?
El baño matutino, en cambio, arranca el día con una ventaja microbiológica: elimina los restos de bacterias, sudor y células muertas que tu cuerpo soltó mientras dormías. Si dormiste con sábanas no tan limpias, esto es aún más importante.
“Las duchas matutinas pueden ayudar a eliminar las células muertas de la piel, así como el sudor y las bacterias que hayas recogido de las sábanas durante la noche”, explicó la especialista.
Según Freestone, ducharte después de dormir te deja más fresco y con menos posibilidades de generar mal olor durante el día, porque eliminás los nutrientes de los que se alimentan las bacterias del cuerpo.
Lo que importa más que el horario de la ducha
Sea que elijas ducharte temprano o a la noche, la microbióloga insiste en que el verdadero punto clave es otro: la limpieza de la ropa de cama.
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“Debés lavar las sábanas y las fundas de almohada al menos una vez a la semana”, recomendó.
¿El motivo? En las sábanas se acumulan células muertas, sudor, grasa y hasta esporas de hongos, todo lo cual puede favorecer la aparición de ácaros y alergias.
Si no hacés el lavado frecuente, ni la mejor ducha del mundo alcanza para mantenerte limpio.