Hay un dato de la neurociencia que incomoda: el 95% de los casos de Alzheimer podrían haberse evitado. No porque sea una enfermedad genética, sino porque está directamente vinculada con las decisiones cotidianas que se toman durante décadas. Y el momento en que empieza ese deterioro silencioso no es la vejez, sino la mediana edad, o incluso antes.
Louisa Nicola, neurofisióloga con más de una década de investigación sobre el Alzheimer, lleva tiempo advirtiendo sobre algo que la ciencia confirma cada vez con mayor claridad: lo que se hace con el cuerpo hoy, mientras se trabaja, se come y se duerme, determina en gran medida cómo funcionará el cerebro a los 60, 70 o más años. Y hay un hábito en particular, tan pequeño que cuesta creerlo, que puede marcar una diferencia enorme.
sentadillas para reemplazar caminata
La mayoría de las personas pasa la mayor parte del día sentada.
WEB
Por qué el ejercicio es la palanca más poderosa para el cerebro
Cuando el cuerpo se mueve, no es solo el músculo el que trabaja. El ejercicio activa una serie de mecanismos fisiológicos que alcanzan directamente al cerebro: mejora la circulación, estimula la producción de factores neurotróficos que favorecen el crecimiento y la conexión neuronal, y fortalece lo que en neurociencia se conoce como reserva cognitiva.
La reserva cognitiva es la capacidad del cerebro para resistir y recuperarse frente a agresiones: una infección, el estrés prolongado, la falta de sueño, una intervención quirúrgica, el envejecimiento. Funciona de manera similar al VO2 máximo en el sistema respiratorio: cuanto más entrenada está esa capacidad, mayor es el margen con el que cuenta el cerebro para seguir funcionando bien cuando algo lo pone a prueba.
Leer, escribir a mano o aprender cosas nuevas también contribuyen a construir esa reserva, pero el ejercicio físico es, según Nicola, uno de los estímulos más potentes que existen para desarrollarla.
sentadillas para reemplazar caminata
Para combatir el sedentarismo, el cambio de hábito puede ser una de las mejores inversiones para el futuro cognitivo.
WEB
Cuál es el estudio que cambió la forma de pensar el movimiento diario
Aquí es donde entra el dato que sorprende incluso a quienes ya conocen la importancia del ejercicio. Un estudio citado por Nicola demostró que realizar 10 sentadillas con salto por hora, durante aproximadamente ocho horas al día, puede compensar los efectos negativos de un estilo de vida sedentario y superar los beneficios cardiovasculares y metabólicos de una caminata rápida de treinta minutos. No en reemplazo del ejercicio formal, sino como complemento activo a las horas que de otro modo se pasarían completamente inmóvil frente a una pantalla o sentado en una silla.
La lógica detrás de ese resultado tiene que ver con la frecuencia del estímulo
- El cuerpo responde mejor a interrupciones regulares del sedentarismo que a un bloque único de actividad rodeado de horas de inmovilidad.
- Cada vez que se realizan esas sentadillas, el metabolismo se activa, la glucosa en sangre se regula y el flujo sanguíneo hacia el cerebro aumenta de forma breve pero efectiva.
- Repetido cada hora, ese impacto acumulado resulta significativo. Lo ideal, aclara Nicola, sigue siendo combinar entrenamiento de fuerza con ejercicio aeróbico regular.
sentadillas para reemplazar caminata
La neurociencia no pide grandes sacrificios para proteger el cerebro: pide constancia y movimiento frecuente. Diez sentadillas con salto cada hora son un gesto mínimo con un impacto en la salud metabólica y cerebral.