El Evangelio del lunes 22 de abril: “He venido para que tengan vida”

Durante la celebración litúrgica católica, se revisan y comparten textos diariamente, fomentando la reflexión y el conocimiento de la Biblia. Compartimos los textos que corresponden hoy lunes 22 de abril, de acuerdo al sitio web del Vaticano.

El Evangelio del lunes 22 de abril: “He venido para que tengan vida”
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La liturgia de la Palabra, uno de los momentos centrales de la misa, ofrece la oportunidad de sumergirse en las enseñanzas y mensajes que la Palabra de Dios desea transmitir. Compartimos aquí los textos que corresponden al domingo 21 de abril, de acuerdo al sitio web del Vaticano.

A través de la lectura y la meditación de estos textos, los católicos pueden fortalecer su relación con la fe y profundizar en la comprensión de las enseñanzas cristianas. Así, la celebración litúrgica no solo se convierte en un acto, sino también en una oportunidad para el crecimiento espiritual y como afirmó El Papa Francisco, “para el creyente, la Palabra de Dios no es simplemente un texto para leer, es una presencia viva, obra del Espíritu Santo que conforta, instruye, da luz, fuerza, descanso y gusto por vivir”.”.

Primera lectura

Lectura de los Hechos de los Apóstoles

Hch 11, 1-18

En aquellos días, los apóstoles y los hermanos que vivían en Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la palabra de Dios. Cuando Pedro regresó a Jerusalén, los circuncidados le hicieron reproches, diciendo: “Has entrado en la casa de unos incircuncisos y has comido con ellos”.

Entonces Pedro les contó desde el principio lo que le había pasado: “Estaba yo en la ciudad de Jafa, en oración, cuando tuve una visión y vi algo semejante a un gran mantel, que sostenido por las cuatro puntas, bajaba del cielo hasta donde yo me encontraba. Miré con atención aquella cosa y descubrí que había en ella toda clase de cuadrúpedos, fieras, reptiles y aves. Oí luego una voz que me decía: ‘Levántate, Pedro. Mata el animal que quieras y come’. Pero yo le respondí: ‘Ni pensarlo, Señor. Jamás he comido nada profano o impuro’. La voz del cielo me habló de nuevo: ‘No tengas tú por impuro lo que Dios ha hecho puro’. Esto se repitió tres veces y luego todo fue recogido hacia el cielo.

En aquel instante, se presentaron en la casa donde yo estaba tres hombres, que venían de Cesarea, con un recado para mí. El Espíritu me dijo entonces que me fuera con ellos sin dudar. También fueron conmigo estos seis hermanos y todos entramos en casa de aquel hombre. Él nos contó cómo había visto de pie, ante él, a un ángel que le dijo: ‘Manda a buscar en Jafa a Simón, llamado Pedro. Lo que él te diga, te traerá la salvación a ti y a toda tu familia’. En cuanto empecé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como había descendido al principio sobre nosotros. Entonces me acordé de lo que había dicho el Señor: ‘Juan bautizó con agua; pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo’.

Por lo tanto, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesús, ¿quién soy yo para oponerme a Dios?” Con esto se apaciguaron y alabaron a Dios, diciendo: “Por lo visto, también a los paganos les ha concedido Dios la conversión que lleva a la vida”.

Vitral del Camarín de la Virgen de María Auxiliadora de Rodeo del Medio en Maipú, realizado por el artista español Antonio Estruch. 

Foto: Orlando Pelichotti
Vitral del Camarín de la Virgen de María Auxiliadora de Rodeo del Medio en Maipú, realizado por el artista español Antonio Estruch. Foto: Orlando Pelichotti

EVANGELIO DEL DÍA

Lectura del santo Evangelio según San Juan

Jn 10, 1-10

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia’'.

Es Palabra de Dios.

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