Cuidar las articulaciones se vuelve cada vez más importante a medida que pasan los años. Caderas, rodillas, hombros y codos desempeñan un papel fundamental en la movilidad diaria, y los expertos coinciden en que mantenerlas saludables a través del ejercicio puede marcar la diferencia entre una vida activa e independiente y la aparición de limitaciones físicas.
Reumatólogos y cirujanos ortopédicos destacan que el ejercicio regular, el fortalecimiento muscular y la atención temprana a las molestias son algunas de las herramientas más eficaces para proteger las articulaciones y reducir el riesgo de futuras intervenciones quirúrgicas.
El movimiento sigue siendo la mejor medicina
La actividad física ocupa un lugar central en la salud articular. Las recomendaciones sanitarias indican que los adultos deberían realizar al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado, como caminar a paso rápido o andar en bicicleta, o bien 75 minutos de actividad intensa, como correr.
Ni bicicleta, ni natación el ejercicio de fuerza que ayuda a mantener la movilidad en adultos mayores
La artritis no significa que haya que dejar de moverse
Uno de los errores más frecuentes es pensar que el dolor articular obliga al reposo absoluto. Sin embargo, los especialistas explican que la osteoartritis, la forma más común de artritis, ya no se considera simplemente una consecuencia inevitable del desgaste.
Cuándo el dolor requiere atención médica
Los especialistas recomiendan comenzar con actividades de bajo impacto cuando aparecen molestias. Caminar, pedalear o realizar estiramientos suaves pueden ayudar a evaluar la respuesta del cuerpo y favorecer la recuperación.
Entre ellas se encuentran el dolor persistente que interrumpe el sueño durante varias noches consecutivas o la necesidad de consumir analgésicos durante más de una semana para controlar las molestias.
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El ejercicio que fortalece caderas y rodillas
Uno de los movimientos más recomendados es el puente de glúteos. El ejercicio consiste en acostarse boca arriba, flexionar las rodillas y elevar la pelvis hacia el techo manteniendo el control del movimiento.
Esta práctica fortalece la musculatura de los glúteos y contribuye a mejorar la estabilidad de las caderas y las rodillas. Además, puede realizarse en distintos niveles de exigencia y suele formar parte de programas de rehabilitación tras fracturas o cirugías.
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Las sentadillas ayudan a conservar la independencia
Otro ejercicio considerado esencial es la sentadilla. La fuerza de los glúteos y de los músculos de los muslos resulta clave para realizar tareas cotidianas como levantarse de una silla, subir escaleras o recuperarse después de una caída.
Las sentadillas fortalecen precisamente esos grupos musculares y ayudan a preservar la autonomía en edades avanzadas. Para quienes tienen dificultades para realizarlas de forma convencional, ejercicios simples de sentarse y ponerse de pie varias veces seguidas ofrecen beneficios similares.