Cuando un cepillo de dientes está desgastado y sus cerdas comienzan a deformarse, lo habitual es reemplazarlo y tirar el anterior a la basura. Sin embargo, es un tesoro que se puede reutilizar para distintas tareas de limpieza del hogar. El diseño del cepillo resulta especialmente práctico para estas tareas.
Adoptar esta rutina no lleva más de unos minutos y marca una gran diferencia en la salud de los dientes a largo plazo.
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Su cabezal pequeño permite acceder a espacios estrechos, mientras que sus cerdas pueden ayudar a remover polvo, restos de suciedad y otras partículas acumuladas en lugares difíciles de alcanzar.
A diferencia de una esponja, un trapo o un cepillo de mayor tamaño, el cepillo de dientes puede utilizarse en sectores reducidos sin necesidad de desmontar objetos o realizar un esfuerzo excesivo.
Para qué sirven los cepillos de dientes viejos: 3 usos domésticos que casi nadie conoce
Cómo preparar un cepillo de dientes para reutilizarlo
Antes de utilizar un cepillo viejo para limpiar la casa, es importante lavarlo cuidadosamente para retirar cualquier resto de pasta dental o suciedad.
Una vez limpio, debe quedar destinado exclusivamente a las tareas domésticas. No conviene volver a utilizarlo para la higiene bucal ni mezclarlo con los cepillos que todavía se utilizan para los dientes.
5 usos para un cepillo de dientes viejo
1. Limpiar las juntas de los azulejos
Uno de los usos más prácticos es limpiar las juntas entre los azulejos. Estos espacios suelen acumular polvo y suciedad y pueden resultar difíciles de higienizar con una esponja convencional.
El tamaño del cabezal permite recorrer las líneas entre los cerámicos y frotar directamente sobre las zonas donde se acumulan los residuos.
2. Higienizar alrededor de las canillas
Las zonas que rodean las canillas y los grifos también pueden beneficiarse de esta herramienta.
En particular, la unión entre la base de la grifería y la mesada suele ser un espacio estrecho donde pueden acumularse restos de suciedad. Un paño o una esponja pueden tener dificultades para llegar correctamente a ese punto.
3. Limpiar los rieles de ventanas y puertas corredizas
Los rieles de ventanas y puertas corredizas son otros de los lugares donde un cepillo de dientes viejo puede resultar útil.
Estas zonas suelen acumular polvo, tierra y pequeños residuos que quedan atrapados en las ranuras. El cabezal del cepillo permite aflojar parte de esa suciedad y desplazarla hacia un sector donde sea más sencillo retirarla.
4. Limpiar zapatillas
El cepillo también puede utilizarse para limpiar las suelas, costuras y pequeños detalles de las zapatillas.
Su tamaño permite trabajar en zonas reducidas donde una esponja puede resultar incómoda. También puede servir para retirar suciedad acumulada alrededor de las costuras o en los bordes de la suela.
Adoptar esta rutina no lleva más de unos minutos y marca una gran diferencia en la salud de los dientes a largo plazo.
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5. Limpiar objetos pequeños y superficies con relieves
Otra posibilidad es utilizarlo para retirar polvo de objetos pequeños, superficies con relieves y elementos con detalles difíciles de alcanzar.
También puede servir para limpiar peines y cepillos para el pelo, ya que sus cerdas pueden introducirse entre los dientes o las fibras y ayudar a retirar residuos acumulados.