22 de junio de 2026 - 15:40

Crianza retro: por qué los padres millennials regresan a los métodos educativos de los años noventa

La experta Paula Bleckmann advierte que la disponibilidad constante de tablets satisface la impaciencia de los niños, pero anula su curiosidad natural y capacidad creativa.

Los padres millennials están recuperando rutinas de hace tres décadas para la crianza de sus hijos. Este enfoque prioriza el juego al aire libre, cenas puntuales a las seis de la tarde y la ausencia de teléfonos móviles hasta la preadolescencia. La tendencia busca contrarrestar la estimulación digital constante y devolver la independencia perdida a las nuevas generaciones.

La catedrática de Educación Mediática, Paula Bleckmann, sostiene que la dieta mediática de los años noventa era considerablemente más saludable para el desarrollo infantil. En aquella época, el acceso limitado a la televisión y consolas permitía un ritmo de crecimiento más natural. Hoy, la gratificación instantánea de las pantallas satisface la impaciencia, pero impide que los niños formulen preguntas propias.

image

¿Por qué el aburrimiento y la resiliencia son clave en la crianza retro?

La recomendación actual se centra en fomentar el juego libre y el espacio para el aburrimiento, factores propicios para el crecimiento cerebral. La sobreprotección moderna, que intenta evitar cualquier dificultad a los menores, contradice la necesidad de que resuelvan crisis pequeñas por su cuenta. Superar estos problemas de forma independiente es la única manera de fortalecer la resiliencia desde la infancia.

Este modelo propone tres principios básicos: lo analógico antes que lo digital, la producción propia antes que el consumo pasivo y la transparencia en los procesos sobre la opacidad tecnológica. Se trata de pasar tiempo en familia de manera tradicional, promoviendo la interacción con personas del mundo real en lugar de entornos virtuales estructurados, tanto en el hogar como en la escuela.

image

¿Cuáles son los desafíos de aplicar la crianza retro hoy?

Sin embargo, el fenómeno presenta desafíos sociales y económicos significativos. La infancia idealizada de los noventa se basaba frecuentemente en un modelo familiar donde solo un progenitor trabajaba fuera de casa. Además, retrasar el uso de tecnología puede provocar el síndrome AADDA, donde el niño se siente excluido si es el único de su grupo sin un dispositivo inteligente.

Más que un ejercicio de nostalgia, este movimiento se define hoy como una crianza orientada al futuro. El objetivo no es replicar el pasado con sus desigualdades de género u origen, sino rescatar herramientas que fomenten la comunicación y el pensamiento crítico. La meta es preparar a los niños para un entorno complejo donde la creatividad humana sea su principal activo frente a la automatización digital.

LAS MAS LEIDAS