17 de agosto de 2026 - 15:00

El árbol con más colores del mundo: cómo cultivarlo en el jardín y renovar tu casa

Su tronco parece pintado a mano, pero los verdes, azules, naranjas y rojizos aparecen naturalmente a medida que se desprende la corteza.

El eucalipto arcoíris (Eucalyptus deglupta) es conocido como uno de los árboles más coloridos del mundo por un rasgo que parece artificial: su tronco puede mostrar simultáneamente tonos verdes, azulados, naranjas, rojos, violetas y marrones. No hay pintura ni intervención humana detrás del efecto.

La especie es nativa de una región tropical que se extiende desde Filipinas hasta Papuasia y necesita condiciones muy diferentes de las que toleran muchos eucaliptos habituales en Argentina. Su atractivo puede transformar por completo un jardín, pero no es un árbol adecuado para cualquier clima ni cualquier terreno.

Por qué el tronco cambia permanentemente de color

El secreto está en la corteza. A medida que el árbol crece, las capas exteriores se desprenden en tiras y dejan expuesta una corteza nueva de tono verde. Esa superficie cambia gradualmente mientras envejece y aparecen los distintos colores que terminan formando el patrón característico.

El resultado tampoco permanece igual durante todo el año: como las distintas zonas del tronco se renuevan en momentos diferentes, cada sector puede encontrarse en una etapa distinta del proceso.

Además, hay que tener paciencia. Un ejemplar joven y pequeño no necesariamente desarrolla inmediatamente la espectacular coloración de las fotografías. El efecto se vuelve mucho más evidente cuando el tronco madura y gana diámetro.

Cómo cultivar un eucalipto arcoíris en el jardín

Las condiciones básicas son exigentes:

  • Elegir un lugar con sol pleno.
  • Utilizar un suelo rico que pueda mantenerse húmedo sin permanecer completamente anegado.
  • Regar con frecuencia durante el establecimiento.
  • Reservar mucho espacio alrededor.
  • Evitar lugares expuestos a heladas.

La Universidad de Pretoria señala que la especie prefiere un clima tropical húmedo, pleno sol y suelos de humedad media a alta, y advierte específicamente que no tolera las heladas.

Ese último requisito resulta clave en Argentina. En zonas donde las temperaturas caen regularmente por debajo de cero, plantarlo directamente al exterior puede terminar dañándolo seriamente.

El verdadero problema puede ser su tamaño

No es un pequeño árbol ornamental. En condiciones ideales, Eucalyptus deglupta puede alcanzar decenas de metros de altura, por lo que necesita distancia suficiente de viviendas, cañerías, medianeras y otras estructuras.

Su crecimiento rápido vuelve poco recomendable colocarlo simplemente porque queda atractivo cerca de una ventana o de la entrada.

En maceta puede mantenerse durante sus primeros años e incluso cultivarse en interiores muy luminosos, pero allí necesita gran cantidad de luz y humedad ambiental. Además, mantenerlo pequeño mediante poda puede impedir que llegue a desarrollar el tronco multicolor que se busca.

Cómo usarlo para cambiar visualmente el jardín

Si el clima y las dimensiones del terreno son apropiados, lo más efectivo es permitir que el tronco quede visible, en lugar de ocultarlo detrás de arbustos densos.

Una base con vegetación más baja puede hacer que los colores funcionen como el punto focal del jardín. Su sola presencia aporta un efecto decorativo que normalmente requeriría estructuras, pintura u otros elementos ornamentales.

Antes de plantarlo también conviene consultar las normas y recomendaciones ambientales locales: fuera de su distribución natural, algunas regiones evalúan cuidadosamente el comportamiento de especies introducidas.

LAS MAS LEIDAS