Durante la floración, el árbol de jacarandá (Jacaranda mimosifolia) puede cambiar por completo el aspecto del frente de una casa. Su copa se cubre de flores violetas o azul violáceas que destacan incluso a distancia y, en determinadas condiciones, aparecen cuando el follaje todavía es escaso, lo que intensifica el efecto visual de toda la copa.
Esa característica explica su presencia en calles, veredas, jardines y espacios urbanos donde se busca un árbol ornamental de fuerte impacto. Sin embargo, describirlo como una especie que “no ensucia” requiere una aclaración importante: sus flores, hojas y frutos caen al suelo. Tampoco es apropiado para cualquier vereda, porque puede alcanzar dimensiones considerables cuando madura.
El efecto de “postal” funciona mejor cuando la especie tiene suficiente espacio para desarrollarse sin entrar en conflicto con la vivienda.
WEB
Por qué el jacarandá produce un efecto violeta tan llamativo frente a una casa
El principal atractivo de Jacaranda mimosifolia aparece durante su floración.
Sus numerosas flores tubulares se agrupan en conjuntos que pueden cubrir buena parte de la copa y generar una masa de tonos violetas, lilas o azulados. Cuando el árbol tiene poco follaje, las flores quedan todavía más expuestas.
Por eso, un ejemplar adulto situado frente a una fachada puede convertirse durante algunas semanas en el elemento visual dominante de toda la propiedad.
Además, no depende únicamente de las flores para aportar valor ornamental. Sus hojas compuestas y finamente divididas producen una copa de apariencia ligera durante la etapa de crecimiento.
¿El jacarandá florece antes de que aparezcan sus hojas?
Puede hacerlo, aunque no debería presentarse como una regla idéntica en todos los climas.
El jacarandá puede perder gran parte de sus hojas durante la época fría o seca y producir una floración abundante cuando la copa todavía permanece desnuda o comienza a recuperar el follaje.
En otros lugares, las condiciones climáticas permiten que conserve más hojas y la floración coincida parcialmente con ellas.
La intensidad y el momento del espectáculo también pueden cambiar según temperaturas, disponibilidad de agua, exposición solar, edad y condiciones particulares del ejemplar.
Antes de plantar conviene comprobar que el clima sea apropiado, ya que los ejemplares jóvenes pueden ser sensibles a las heladas intensas.
WEB
Cuánto espacio necesita un jacarandá cuando alcanza su tamaño adulto
Este punto resulta decisivo antes de elegirlo para el frente de una vivienda.
El jacarandá no es un árbol pequeño. Con los años puede desarrollar una copa amplia y alcanzar dimensiones que exigen suficiente espacio tanto sobre el suelo como alrededor de su tronco.
Por eso, no alcanza con observar el tamaño del ejemplar joven en el vivero.
Antes de plantarlo conviene considerar:
- El ancho disponible de la vereda o jardín.
- La distancia respecto de la vivienda y otras construcciones.
- La presencia de tendidos eléctricos.
- Cañerías y otras instalaciones subterráneas.
- El espacio necesario para el desarrollo futuro de la copa.
- Las normas municipales aplicables al arbolado de vereda.
Una ubicación incorrecta puede obligar posteriormente a realizar podas frecuentes que deformen la copa y reduzcan precisamente el efecto ornamental por el que se eligió.
¿Necesita mucho riego para producir una floración abundante?
Una vez establecido, el jacarandá puede tolerar períodos relativamente secos, pero eso no significa que pueda plantarse y olvidarse del riego.
Los ejemplares jóvenes necesitan un suministro de agua adecuado mientras desarrollan su sistema radicular. Las necesidades posteriores dependerán del clima, suelo, temperatura y régimen de lluvias del lugar.
Las flores terminan cayendo y pueden formar durante la época de floración una alfombra violeta alrededor del árbol.
WEB
Elegido para el lugar correcto, el jacarandá tiene una cualidad difícil de pasar por alto: durante buena parte del año funciona como un árbol de sombra y presencia ornamental.