Hacer un bizcochuelo casero siempre es un plan tentador, pero si te decimos que podés prepararlo con solo dos ingredientes, ¿te animás a intentarlo?
Hacer un bizcochuelo casero siempre es un plan tentador, pero si te decimos que podés prepararlo con solo dos ingredientes, ¿te animás a intentarlo?
Este bizcochuelo es ideal para quienes buscan una receta rápida, económica y con un toque fresco. Usaremos mango, una fruta que le aporta un sabor tropical irresistible.
Arrancá pelando los mangos. Cortales la pulpa alrededor del carozo y procesala hasta que consigas un puré bien suave. Si no tenés procesadora, podés usar un mixer o simplemente pisarlos con un tenedor hasta que no queden grumos.

Verté el puré en una cacerola y calentalo a fuego medio. Sumale los 20 gramos de gelatina sin sabor y mezclá constantemente para que se disuelva por completo. Este paso es clave porque si quedan grumos, el bizcochuelo pierde textura.
Una vez lista la mezcla, pasala a un bol grande. Con una batidora eléctrica, batí durante 15-20 minutos. Tené paciencia: vas a notar cómo la mezcla crece en volumen y toma un color más claro, casi blanquecino.
Cuando termines de batir, volcá la preparación en un molde para tortas o budines. Asegurate de que esté bien distribuida y llevá a la heladera. Lo ideal es dejarla toda la noche, pero si no podés esperar, asegurate de enfriarla por al menos 4 horas.

Una vez que el bizcochuelo esté firme, desmoldalo con cuidado. Podés decorarlo con trocitos de mango fresco o un poco de crema si querés darle un toque especial.