Con la llegada de septiembre, Los días se vuelven más largos, los brotes verdes aparecen en árboles y arbustos, y las aves retoman con fuerza su actividad. Para quienes tienen un patio o un pequeño jardín, este es el momento ideal para transformar el espacio en un refugio atractivo para distintas especies.
Solo con algunas frutas frescas se puede invitar a gorriones, horneros y otras aves comunes de la Argentina a acercarse con confianza hasta tu hogar.
Esto se debe a que el principio es sencillo: en primavera, las aves necesitan recuperar energía después del invierno y, al mismo tiempo, buscan alimento para sus crías.
Colocar trozos de fruta en lugares estratégicos facilita esa tarea y convierte cualquier rincón verde en un escenario lleno de vida y movimiento. Además, se trata de una práctica que favorece la biodiversidad urbana, algo cada vez más valorado en tiempos de cemento y asfalto.
Qué frutas colocar en el jardín para atraer a las aves
Entre las opciones más recomendadas se destacan las manzanas y peras cortadas. Son fáciles de conseguir, económicas y, sobre todo, irresistibles para varias especies.
Los horneros y zorzales prefieren encontrar los trozos directamente en el suelo, como si se tratara de alimento caído de manera natural.
En cambio, los gorriones, calandrias y jilgueros suelen inclinarse por superficies despejadas, como mesas bajas o repisas, donde la fruta queda más expuesta y visible.
La dulzura y jugosidad de estas frutas proporcionan energía rápida, ideal para aves que pasan gran parte del día volando, cantando o construyendo nidos. Esa combinación de agua y azúcares es vital en esta época, cuando la actividad se multiplica.
Cómo elegir el lugar para colocar las frutas para los pájaros
Es importante resaltar que no alcanza solo con dejar la fruta. El lugar elegido también influye en el éxito de la propuesta de atraer aves al jardín.
Lo más recomendable es ubicar los trozos en espacios abiertos y seguros, lejos de arbustos muy densos o rincones cerrados. De ese modo, las aves pueden detectar fácilmente la presencia de depredadores, en especial gatos, y alimentarse sin sobresaltos.
La constancia es otro punto a tener en cuenta. Si el alimento aparece solo una vez, los pájaros tal vez lo aprovechen, pero difícilmente regresen.
En cambio, si descubren que siempre hay fruta disponible, adoptarán el jardín como una parada habitual en sus recorridos diarios.
Finalmente, la higiene no puede pasarse por alto. Los restos de fruta deben retirarse todos los días para evitar fermentación y malos olores.
También es conveniente lavar los recipientes o superficies con agua caliente y jabón al menos una vez por semana. De esa forma, se previene la propagación de enfermedades y se garantiza un ambiente saludable tanto para las aves como para las personas.