Una receta con arvejas y huevos permite preparar una tortilla sin harina en pocos pasos. Parte de las legumbres se pisa para integrarlas y el resto queda entero para aportar textura. Escurrir bien la lata y cocinar a fuego moderado ayuda a conseguir una base dorada sin que el centro quede líquido.
La preparación sirve para una comida sencilla, acompañada con ensalada o verduras cocidas. El queso es opcional: los huevos unen los ingredientes durante la cocción, por lo que no hace falta sumar harina ni pan rallado.
Qué ingredientes necesitás para la tortilla de arvejas
Para una tortilla pequeña, en una sartén antiadherente de aproximadamente 18 centímetros, necesitás:
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1 lata de arvejas, con unos 200 gramos de peso escurrido.
2 huevos medianos.
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Sal y pimienta a gusto.
2 cucharaditas de aceite para cocinar.
Opcional: una cucharada de queso rallado.
Opcionales para condimentar: perejil picado o una pizca de pimentón.
Revisá el peso escurrido del envase, porque el tamaño de las latas varía. La referencia corresponde a las arvejas sin su líquido de cobertura, no al peso total que aparece en el frente.
Como las arvejas en conserva ya están cocidas, no necesitan hervirse nuevamente. Escurrilas en un colador y dejá que pierdan el líquido superficial antes de llevarlas al bowl. Si las enjuagás, esperá a que vuelvan a escurrir bien.
Cómo preparar la mezcla sin agregar harina
Colocá aproximadamente la mitad de las arvejas en un recipiente y aplastalas con un tenedor. No hace falta obtener un puré perfectamente liso. La parte pisada se distribuye entre los huevos, mientras que las arvejas enteras mantienen una textura más reconocible.
Batí los huevos en otro recipiente hasta unir clara y yema. Incorporá las arvejas pisadas, las enteras y los condimentos. Si utilizás queso rallado, agregalo en este momento. Mezclá suavemente para repartir los ingredientes, sin necesidad de procesarlos.
La preparación debe quedar húmeda y fluida por la presencia del huevo, pero sin agua separada en el fondo. No esperes una mezcla moldeable como la de una hamburguesa: esta proporción funciona mejor como tortilla o en pequeñas porciones colocadas con cuchara.
Cómo cocinarla para dorar la base y cuajar el centro
Calentá la sartén a fuego medio-bajo y distribuí el aceite. Volcá la mezcla, repartí las arvejas y emparejá la superficie. Una capa de grosor uniforme facilita la cocción, especialmente en el centro.
Cociná con la sartén tapada hasta que los bordes estén firmes y la superficie haya perdido buena parte de su aspecto líquido. Como orientación, el primer lado puede necesitar entre cinco y siete minutos. El tiempo depende del fuego y del diámetro de la sartén, por lo que conviene observar la preparación.
Despegá los bordes y girá la tortilla con ayuda de un plato, sujetándolo firmemente y evitando el contacto con el aceite caliente. Devolvela a la sartén y terminá de cocinar del otro lado. El huevo debe quedar completamente cuajado, sin zonas líquidas.
Si preferís tortitas, colocá pequeñas cucharadas separadas y esperá a que se afirmen antes de girarlas con una espátula ancha. Las porciones finas son más fáciles de manejar, aunque quedan más delicadas que un medallón con harina.
Dejá descansar un par de minutos antes de servir. El buen escurrido y la cocción pausada permiten obtener una tortilla tierna con superficie dorada, aprovechando una lata de despensa y dos huevos.