23 de marzo de 2026 - 10:49

Cómo sacar el olor a humedad de los muebles con un truco casero que cada vez usa más gente

El secreto no está en perfumar la madera, sino en absorber el olor y bajar la humedad. Hay un método simple, barato y mucho más seguro.

El olor a humedad en los muebles es uno de esos problemas del hogar que parecen menores, pero arruinan enseguida un placard, una cómoda o un bajo mesada. La tentación suele ser taparlo con aromatizantes, pero eso no resuelve el origen. Cuando aparece ese aroma cerrado, rancio o “a guardado”, la clave es secar, ventilar y absorber.

Ahí entra un truco casero que muchos volvieron a usar: el bicarbonato de sodio. La lógica tiene sentido: la EPA advierte que el olor a humedad suele indicar presencia de humedad o moho, y que el control real pasa por bajar la humedad y secar por completo.

El truco casero que mejor funciona en muebles con olor a humedad

El método más práctico consiste en vaciar el mueble, dejarlo abierto varias horas, pasar un paño apenas humedecido sobre la superficie y, una vez seco, colocar un recipiente abierto con bicarbonato de sodio adentro durante 24 a 72 horas. En estantes o cajones también puede ponerse en un cuenco bajo o en un frasco destapado.

El fundamento no es un mito doméstico: extensiones universitarias de Estados Unidos explican que el bicarbonato adsorbe olores del aire y se usa como desodorizante suave en interiores y textiles.

Cómo sacar el olor a humedad de los muebles con un truco casero que cada vez usa más gente (2)

En muebles tapizados, sillones o sillas con tela, el truco cambia un poco: se puede espolvorear bicarbonato, dejarlo actuar al menos 15 minutos (o más si el olor está instalado) y luego aspirarlo. En cambio, en muebles de madera conviene no formar una pasta húmeda adentro del cajón si el problema es justamente la humedad. Lo más seguro es usarlo en seco, mientras el ambiente se airea bien.

El error más común: querer perfumar sin secar

El punto central es este: si el mueble sigue húmedo, el olor vuelve. La EPA remarca que la clave para controlar el moho y esos olores cerrados es controlar la humedad; además, recomienda que las superficies se limpien y se sequen completamente.

Para interiores, el organismo señala que la humedad relativa debería mantenerse por debajo del 60%, idealmente entre 30% y 50%.

Por eso, antes de poner bicarbonato conviene revisar si el mueble está pegado a una pared fría, si hay condensación, una filtración o simplemente falta de ventilación.

Abrir puertas, separar unos centímetros del muro, usar ventilador o deshumidificador y evitar volver a guardar cosas húmedas suele ayudar más que cualquier fragancia fuerte. Si se limpia la superficie, para madera tratada o terminada la EPA sugiere usar detergente suave y agua, y después secar a fondo.

Cuándo el truco no alcanza y hay que actuar distinto

Hay una diferencia importante entre olor a humedad y mueble tomado por moho. Si aparecen manchas visibles, textura algodonosa, materiales blandos o un olor persistente que no se va, el bicarbonato ya no alcanza por sí solo.

La EPA advierte que los materiales porosos mojados y con moho (sobre todo tapizados, rellenos o superficies muy absorbentes) a veces no se pueden recuperar del todo y pueden requerir descarte o tratamiento más profundo.

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