30 de julio de 2026 - 20:15

Cómo mantener la casa ordenada, según una organizadora profesional: "Desarrollar este hábito que cambia tu hogar y reduce el estrés"

El orden de tu casa no depende de ordenar los objetos constantemente, sino de cambiar hábitos y tomar mejores decisiones.

Durante años, la imagen de una casa perfectamente ordenada ha estado asociada a grandes esfuerzos, rutinas de limpieza interminables y una disciplina casi inalcanzable. Sin embargo, cada vez más especialistas sostienen que mantener el orden no consiste en dedicar más tiempo a ordenar, sino en comprender cómo se forman los hábitos y cómo las decisiones cotidianas influyen en el entorno.

Esa es la idea central de "Cómo llevar una vida organizada. Cómo poner orden en tus espacios, tu mente y tus emociones", el libro de la organizadora profesional María Leániz. A partir de su experiencia trabajando en hogares y empresas, la autora sostiene que el verdadero cambio comienza mucho antes de abrir un armario: empieza modificando la relación que mantenemos con los objetos, el tiempo y las decisiones diarias.

El problema no es el desorden, sino los hábitos que lo generan

Leániz plantea que muchas personas intentan combatir el caos ordenando una y otra vez los mismos espacios, cuando el origen del problema suele encontrarse en comportamientos repetidos a diario.

Comprar por impulso, retrasar decisiones sobre qué conservar o acumular objetos "por si algún día hacen falta" son algunos de los hábitos que, poco a poco, terminan saturando cualquier vivienda.

Organizarse es una habilidad que cualquiera puede aprender

Uno de los principales planteamientos del libro consiste en desmontar la creencia de que existen personas naturalmente organizadas y otras incapaces de mantener el orden.

Según explica Leániz, la organización es una competencia que puede desarrollarse mediante pequeñas rutinas y hábitos sostenidos en el tiempo.

Desde esta perspectiva, mantener una casa ordenada no requiere grandes jornadas de limpieza, sino aplicar principios sencillos como:

  • Reducir la cantidad de objetos innecesarios.
  • Asignar un lugar fijo para cada pertenencia.
  • Evitar acumular decisiones pendientes.
  • Incorporar rutinas fáciles de mantener todos los días.

La autora sostiene que estos cambios generan sistemas que funcionan de forma casi automática, evitando que el desorden vuelva a instalarse constantemente.

Tener demasiadas cosas también aumenta la carga mental

Uno de los aspectos que desarrolla el libro es el impacto psicológico de la acumulación.

Cada objeto adicional no solo ocupa espacio físico. También exige atención: hay que recordarlo, limpiarlo, moverlo, repararlo o decidir continuamente qué hacer con él.

Esa acumulación termina aumentando la sensación de saturación y agotamiento, incluso cuando no somos plenamente conscientes de ello.

Según Leániz, muchas pertenencias permanecen durante años en armarios o trasteros no porque resulten útiles, sino porque están asociadas a recuerdos, expectativas futuras o emociones difíciles de gestionar.

El orden también ayuda a gestionar el tiempo y reducir el estrés

El libro amplía el concepto tradicional de organización doméstica para relacionarlo con aspectos como la planificación, la gestión del tiempo y el bienestar emocional.

Según la autora, buena parte del caos cotidiano surge porque muchas personas reaccionan constantemente a los problemas en lugar de anticiparse a ellos mediante sistemas sencillos.

Planificar determinadas tareas, establecer prioridades y reducir decisiones repetitivas permite liberar recursos mentales que pueden destinarse a cuestiones realmente importantes.

LAS MAS LEIDAS