Pequeñas fallas estructurales y hábitos cotidianos, como dejar la comida de las mascotas expuesta o ignorar una fresta en el zócalo, transforman las casas en abrigos ideales para roedores. El biólogo Matheus Fernandes Viola afirma que la prevención eficiente depende de una regla fundamental.
Según el especialista, estos son los frentes que hay que atacar para evitar una infestación:
- Acceso: grietas, tuberías y aberturas milimétricas
- Abrigo: espacios desorganizados, cajas y escombros acumulados
- Alimento: basura expuesta y comida de mascotas sin resguardar
- Agua: pérdidas de cañerías y recipientes con agua estancada
¿Cómo bloquear el acceso de las ratas a la casa?
Para impedir que los animales se instalen, el bloqueo de los puntos de entrada es la primera barrera física. Las ratas poseen la capacidad de trepar muros y penetrar por tuberías, mientras que los ratones aprovechan aberturas milimétricas. Según el especialista, el descuido más habitual en las viviendas es no prestar atención a las grietas en puertas, zócalos o techos.
La intervención estructural incluye el ajuste de los marcos de las puertas, el sellado de aberturas y la protección de los desagües. También se recomienda la instalación de mallas o telas metálicas en los conductos externos para reducir la infiltración de las plagas hacia el interior del inmueble. Los espacios desorganizados facilitan la formación de nidos en el corto plazo.
¿Cómo eliminar el abrigo, el alimento y el agua que atraen a los roedores?
Depósitos y garajes con acumulación de cajas de cartón o escombros se convierten en escondites predilectos, ya que los roedores buscan zonas protegidas y con escaso movimiento durante el día. El biólogo sugiere reducir el acopio de objetos y evitar que materiales de construcción permanezcan apoyados contra muros o medianeras. El factor alimentario es otro atractivo central para el inicio de una infestación.
Los sacos de basura abiertos, el almacenamiento de comida en empaques frágiles y la disponibilidad de ración para perros o gatos durante la noche proveen los nutrientes necesarios para la colonia. La recomendación técnica es guardar el alimento en recipientes resistentes y herméticos, además de no dejar residuos orgánicos expuestos.
La supervivencia y reproducción de los roedores dependen también de la disponibilidad de líquidos. Pequeñas pérdidas en las cañerías, desagües abiertos y recipientes con agua estancada suelen pasar desapercibidos, pero garantizan la hidratación de la plaga. Mantener los ambientes secos y reparar goteos es esencial para que la casa deje de ofrecer los recursos biológicos básicos que permiten la instalación de nidos.