Los rieles de una ventana suelen acumular tierra, polvo, pelusas, insectos y humedad. Con el tiempo, esa suciedad hace que la hoja corra mal, se trabe o haga ruido al abrir y cerrar. Antes de pensar que la ventana está rota, conviene hacer una limpieza profunda. Muchas veces el problema no es la estructura, sino los residuos acumulados en el canal.
Cómo hacer que corra más suave
Si después de limpiar sigue trabada, se puede aplicar una mínima cantidad de lubricante de silicona en el riel, siempre que sea apto para el material de la ventana.
No conviene usar aceites pesados, porque atrapan polvo y terminan formando una pasta que vuelve a trabar el sistema.
Qué revisar si sigue fallando
Si la ventana continúa dura, puede haber ruedas gastadas, marco desalineado, riel deformado o burletes dañados. En ese caso, limpiar ayuda, pero quizá haga falta ajustar o cambiar piezas.