Muchas especias que usamos a diario tienen compuestos bioactivos con respaldo científico que benefician a la salud, sobre todo en adultos mayores. Entre ellas, hay un “dúo dinámico” que viene ganando protagonismo por su potencial para desinflamar articulaciones de forma natural: la cúrcuma y el jengibre.
La inflamación articular es una de las principales causas de dolor crónico en personas mayores de 60 años. Con el paso del tiempo, el cartílago se desgasta, disminuye la producción de colágeno y pueden aparecer cuadros como la artrosis. Si bien el tratamiento médico es clave y no debe reemplazarse, incorporar ciertos alimentos con propiedades antiinflamatorias puede convertirse en un complemento interesante.
Por qué la cúrcuma y el jengibre son beneficiosos para las articulaciones
La cúrcuma es una raíz de color amarillo intenso, tradicional en la cocina asiática y protagonista del curry. Su principal compuesto activo es la curcumina, una sustancia con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias estudiadas en distintos ensayos clínicos.
La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos y publicaciones científicas indexadas en bases como PubMed han señalado que la curcumina puede ayudar a reducir marcadores inflamatorios en personas con osteoartritis.
cúrcuma y jengibre.
Por su parte, el jengibre también es una raíz ampliamente utilizada en infusiones y preparaciones culinarias. Contiene gingeroles y shogaoles, compuestos que han mostrado efectos antiinflamatorios similares —aunque más suaves— a algunos analgésicos convencionales, según revisiones publicadas en revistas como The Journal of Medicinal Food.
Y ambos funcionan mejor juntos porque sus mecanismos de acción se complementan. Mientras la curcumina actúa inhibiendo determinadas vías inflamatorias a nivel celular, los compuestos del jengibre ayudan a modular la respuesta del organismo frente al dolor y la rigidez.
Cómo incorporar la cúrcuma y el jengibre a la rutina diaria
Infusión caliente: hervir rodajas de jengibre fresco durante 10 minutos, apagar el fuego y agregar una cucharadita de cúrcuma en polvo. Se recomienda sumar una pizca de pimienta negra, ya que mejora la absorción de la curcumina.
Leche dorada: mezclar leche (puede ser vegetal) con cúrcuma, jengibre rallado y un toque de miel. Ideal para la noche, cuando el dolor suele intensificarse.
En comidas saladas: agregar ambas raíces a sopas, guisos o salteados. Además de aportar sabor, elevan el perfil antiinflamatorio del plato.
En formato suplemento: siempre bajo indicación médica, especialmente si la persona toma anticoagulantes o tiene problemas digestivos.
Es importante aclarar que no se trata de una “cura mágica”. La evidencia científica respalda su uso como complemento, no como reemplazo de tratamientos indicados por profesionales de la salud. El equilibrio, como siempre, es la clave: alimentación variada, movimiento adaptado a la edad y seguimiento médico regular.
cúrcuma y jengibre
Además, cada organismo responde de manera diferente y en adultos mayores es fundamental evaluar posibles interacciones con medicamentos. La buena noticia es que hablamos deingredientes accesibles en Argentina, fáciles de conseguir en dietéticas o supermercados y simples de incorporar a la alimentación cotidiana.