29 de abril de 2026 - 09:27

Virginia Gamba: "Naciones Unidas en este momento no sirve para nada"

La experta argentina en asuntos de Defensa, Seguridad y resolución de conflictos armados -con sus trágicas secuelas sociales- visitó Mendoza para presentar su último libro y argumentar su candidatura independiente a conducir la ONU.

Virginia Gamba (72) es una argentina extraordinaria que asume tener “una vida de película”, no sólo por las peripecias durante su infancia y adolescencia donde vivió en Bolivia y Perú, sino también por su formación universitaria en Gales y su invalorable experiencia en resolución de conflictos armados en Asia y África.

Estratega, diplomática internacional, consultora, aunque le gusta definirse como “escritora y profesora universitaria” cree que su nómade precocidad de alguna forma pre configuró su destino como una humanista en acción, lo que valió recibir en 1995 junto a Joseph Rotblat el Premio Nobel de la Paz como miembro del comité ejecutivo de Pugwash para evitar la no proliferación nuclear.

De paso por Mendoza donde presentó su libro autobiográfico En la cuerda floja, crónica de una lucha por la paz y el desarme (Editorial Edhasa, 2025) dio conferencias en la Universidad Nacional de Cuyo y la Universidad Mendoza y tuvo un momento de su apretada agenda para dialogar con Los Andes.

“Yo soy el producto de dos cosas, de las lecturas de mi niñez y de los libros que escribí. Eso determinó mi carrera y los lugares donde terminé yendo…” dice con la serena sabiduría que le da la experiencia en un recorrido internacional que para nada ha concluido. Es precandidata independiente a secretaria general de las Naciones Unidas. Y en esta entrevista da sus razones para su postulación.

-¿ Cómo llega esa niña inquieta y lectora de la década del ‘60 en Latinoamérica a inclinarse por las Relaciones Internacionales y la Geopolítica?

- Fue un descubrimiento de la vida. Yo jamás pensé en hacer diplomacia ni estrategia…yo tenía la mentalidad de la época: casarme joven y ser una buena ama de casa para ayudar a mi marido en su trabajo… Yo quería ser arqueóloga… y en esa búsqueda conocemos a Robert Graves quien le aconseja a mi mamá que antes debía estudiar Antropología para entender a la humanidad. Eso no pasó… Hice Estudios Hispanoamericanos pero a partir de ahí no pude eludir la realidad latinoamericana.

-¿A qué se refiere?

- Fue como una lucidez que me vino en la era de los “tirabombas” y los “patea puertas”… Todo era muy frágil y vulnerable y yo quería entender por qué pasaba eso: el terror de la violencia, que estaba en todas partes. A veces hacía diez cuadras de más para eludir una manifestación… y me volví muy miedosa de la violencia hasta que me dije que no podía vivir así y que tenía que estudiar el origen de la violencia. Así llegué a la estrategia y descubrí mi vocación.

-Todo a partir del miedo…

-Soy una estratega accidental. Veo las cosas de una manera diferente al resto de las personas. Miro desde arriba, de forma desapasionada, sin involucrarse emocionalmente en los componentes del problema, que no puede ser una derrota sino un aprendizaje.

-A pesar de no respetar las expectativas de la época, usted misma es un ejemplo de empoderamiento femenino y en cada una de sus misiones y tareas ha revalorizado el rol de las mujeres.

- Llegué a obsesionarme con los estudios de defensa, de paz y seguridad pero me tocó un tiempo donde en ningún país del mundo, no sólo América Latina, las mujeres no tenían lugar. Yo fui la primera de la región. No había mujeres en las Fuerzas Armadas, ni siquiera en los países desarrollados, ni civiles manejando temas de defensa. Tampoco tenía la nacionalidad de un país nuclear con lo cual no podía ser miembro de la OTAN, ni trabajar en esos espacios o cancillerías. A partir de ahí -y siempre- me puse a encontrar otras mujeres como yo, con quienes formamos un movimiento para impulsar a jóvenes para que se especializaran en seguridad. Muchas de las que hoy ocupan lugares importantes en organismos de defensa o militares en diversas partes del mundo surgieron de allí.

-A lo largo de su carrera ha puesto énfasis en el trabajo por el desarme y en la protección de los niños de los conflictos bélicos. ¿Cree que a pesar de todos los condicionantes y las circunstancias que atentan, la paz es posible?

-Soy una convencida de que la paz es posible. El tema es la idea de la paz, que no es la ausencia de conflicto, sino la coexistencia pacífica a pesar del conflicto. Es una voluntad de superar conflictos de una forma no violenta. Las armas son instrumentos, pero la asociación con el hombre y su falta de responsabilidad aumenta la violencia. Me puse a estudiar cómo controlar las armas y trabajé 20 años en ello, particularmente en África.

-¿Y los niños?

- Estaba tan emperrada con la alta política, y el rol de los estados respecto de las armas que no veía el impacto en la gente, en especial en las mujeres y en los niños. En Naciones Unidas me pusieron en esa dinámica para impedir que los chicos sufran abusos: reclutamiento forzado; muerte, mutilación y tortura; secuestros con propósito de abuso sexual, así como el ataque de escuelas y hospitales o el bloqueo de la ayuda humanitaria para refugiados. Ante esas graves violaciones yo fui la defensora de los derechos del niño. Conseguí liberar 14.600 chicos por año, durante 8 años hasta 2025.

Virginia Gamba (72) experta argentina en asuntos de Defensa, Seguridad y resolución de conflictos armados
Virginia Gamba (72) experta argentina en asuntos de Defensa, Seguridad y resolución de conflictos armados

Virginia Gamba (72) experta argentina en asuntos de Defensa, Seguridad y resolución de conflictos armados

-El papel de las Naciones Unidas hoy está en entredicho en todo el mundo: una guerra en Europa, conflictos en Medio Oriente, bombardeos en Gaza, El Líbano e Irán, entre otros y es como si la ONU estuviera con las manos atadas…

-Tal cual. Naciones Unidas en este momento no sirve para absolutamente nada… es un gran monstruo, una especie de pulpo con una parte política que se dedica a la paz y la seguridad que tendría que hacer prevención del conflicto y negociación que en este momento, ni en los últimos 8 años no funcionó. Esa parte está fallida.

-¿Todo es así?

-No, después tenés la parte de derechos humanos que también está fallida porque se volvió un micromanejo de DD.HH en vez de defender los derechos del Hombre… pero tenés el brazo más exitoso que es el humanitario: Acnur, Unicef que son los que en verdad son más necesarios en momentos de desastre humanitario. Eso lo hace muy bien la ONU pero es temporal, no soluciona la raíz del conflicto ni prevé otro. Es emergencia.

-¿Este diagnóstico es el que la mueve a intentar conducir Naciones Unidas?

-Estoy muy enojada porque a mi juicio se puede solucionar. Estoy convenciendo al Consejo de Seguridad que yo soy la más indicada para poder evitar conflictos en el futuro. No soy una promesa sino una persona con experiencia y resultados.

-¿Una candidatura independiente a la ONU, es una utopía quijotesca?

- Es una mezcla de todas las cosas… es ser Virginia… yo siempre fui apolítica, jamás dependí de un gobierno. Nunca el Gobierno argentino me dio un cargo político, ni soy producto de la diplomacia argentina, ni del sistema nacional. Viví 50 años en el extranjero y apenas 15 en el país y nunca me metí en cosas que pudieran ser politizables. Soy una ciudadana del mundo y quiero ayudar a todo el mundo.

“Malvinas se defienden solas”

Malvinas no sólo es un hito en la historia argentina sino también para la entonces joven Virginia Gamba quien después de haber estudiado en Gran Bretaña volvió al país tras la recuperación de las islas y tras ofrecer sus servicios y ser rechazada por audaz o simplemente bajo sospecha de ser una espía británica, se dedicó a escribir sobre el conflicto y lograr una notoriedad que la obligó a estudiar más. Escribió 5 libros sobre el tema hasta el año 1991

Hoy, y luego de haber donado sus archivos a la Universidad Católica Argentina (UCA) sigue hablando del asunto sin medias tintas.

“Ahora hay mucho ruido por una filtración de Estados Unidos pero los argentinos somos estúpidos porque Malvinas se defiende sola. Los derechos argentinos son muy superiores a todos los demás. Hay que tener confianza”, asegura.

Y advierte que no tiene sentido darle valor a un tercero (Estados Unidos) sobre la decisión de la soberanía en las islas. “Que ellos digan lo que quieran… qué nos importa a nosotros”.

Sugiere que el camino es seguir pidiendo “en forma diplomática que Gran Bretaña se siente a la mesa de negociación por la soberanía de las islas Malvinas. Sabemos que a la larga nuestros derechos son superiores. Es una carrera de tiempo y yo estoy absolutamente convencida que se va a encontrar una solución que sea mutuamente aceptable. Opciones hay muchas, lo que no hay es voluntad política ni de los ingleses ni de los argentinos”.

Optimista, dice que “nunca las vamos a perder por la justicia de su causa. La única a nivel mundial y todo el mundo lo sabe”.

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