La apertura del período de sesiones ordinarias en el Congreso dejó una postal política elocuente: el frío saludo entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel, un gesto que no fue exhibido por la transmisión oficial.
Mientras el mandatario recibió abrazos y ovaciones del oficialismo, la relación con su vice volvió a quedar expuesta en el inicio del período de sesiones ordinarias.
La apertura del período de sesiones ordinarias en el Congreso dejó una postal política elocuente: el frío saludo entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel, un gesto que no fue exhibido por la transmisión oficial.
Milei llegó puntual al Palacio Legislativo escoltado por los Granaderos a Caballo. En el ingreso lo aguardaban Villarruel, presidenta del Senado, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Tras descender del vehículo, el mandatario saludó primero con un beso al senador Bartolomé Abdala y luego estrechó la mano de la Vicepresidenta en un intercambio breve y distante.
Acto seguido, avanzó unos pasos y abrazó de manera efusiva a Menem, con quien mantuvo un breve diálogo en voz baja. La diferencia en los gestos no pasó inadvertida en el recinto.
A lo largo del acto, la transmisión oficial omitió enfocar a Villarruel en distintos momentos. Incluso durante el discurso presidencial, las cámaras evitaron mostrarla en pantalla, dejando visible apenas una parte de su figura a la derecha del mandatario.
En paralelo, el presidente fue recibido con una fuerte ovación por parte del oficialismo al ingresar junto a su hermana y secretaria general de la presidencia, Karina Milei. Luego saludó a los integrantes de la comisión que lo recibió formalmente en la entrada del Congreso.
Durante su discurso, Milei lanzó críticas a la oposición: “No pueden aplaudir porque se le escapan las manos a los bolsillos ajenos”. También afirmó: “Ustedes podrían gritar porque soy presidente de ustedes aunque no les guste. Luego de décadas perdidas, hemos venido a terminar con la miseria decadente y tenemos la fuerza para empezar un nuevo capítulo de la historia”.
El gesto protocolar se dio en un contexto de fuerte deterioro en el vínculo entre el presidente y su vice. Si el año pasado ya existían tensiones, hoy la relación aparece completamente rota.
En los últimos días, la polémica se reactivó por un comentario de Villarruel en redes sociales sobre un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos vinculado a aranceles que había impuesto Donald Trump. La vicepresidenta sostuvo que esa decisión judicial “implica un golpe a las políticas de producción y establecimiento de empresas” y advirtió que ese país podría “pasar a depender hasta en lo más mínimo de China”, una postura que contrastó con la línea del Gobierno nacional.
Desde el oficialismo interpretaron esas declaraciones como una señal de mayor distanciamiento político. Días antes, Villarruel también había generado controversia tras posar junto al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, referente del peronismo.
Mientras Milei celebraba en su discurso la aprobación de leyes enviadas al Congreso durante el período extraordinario, como la reforma laboral y la baja de la edad de imputabilidad, la vicepresidenta permanecía utilizando su celular, en otra escena que alimentó las versiones de ruptura.