Tras cortocircuitos con diputados dialoguistas, el Gobierno hizo un último intento para salvar la “ley bases”

Hubo diferencias con la UCR y el bloque de Pichetto por la reforma laboral y el impuesto al tabaco. La jornada de negociaciones terminó con una propuesta del Ejecutivo que los bloques quedaron en analizar. Este jueves se discute en comisiones.

Tras cortocircuitos con diputados dialoguistas, el Gobierno hizo un último intento para salvar la “ley bases”
El gobierno busca salvar la "ley bases" en la Cámara de Diputados. Foto: Federico Lopez Claro

Al cabo de una jornada marcada por cortocircuitos con la oposición dialoguista, el Gobierno hizo un último intento para salvar la “ley bases” y el paquete fiscal, que comenzarán a debatirse este jueves en comisiones. Las negociaciones se encauzaron hacia el final de la tarde tras una serie de desencuentros con la UCR y Hacemos Coalición Federal por la reforma laboral y el impuesto al tabaco, dos temas sensibles del proyecto insignia de Javier Milei.

De esta manera, este jueves a las 12 se discutirá la nueva “ley ómnibus” en las comisiones de Legislación General, Presupuesto y Asuntos Constitucionales, y más tarde, a las 16, se tratará el proyecto de medidas impositivas, únicamente en Presupuesto. La aspiración del oficialismo es firmar sendos dictámenes (aún con algunas disidencias) para habilitar el tratamiento en el recinto el próximo lunes.

Las negociaciones en el despacho de Martín Menem estuvieron este miércoles al rojo vivo. Es que a última hora del martes, el titular de la Cámara baja remitió a los diputados dialoguistas la supuesta versión final de la “ley bases”, pero este miércoles Miguel Pichetto elevó su malestar porque el secretario de Trabajo, Julio Cordero, incorporó unos 60 artículos laborales a última hora del domingo y tomó más aspectos del DNU de Milei que sugerencias opositoras.

En un clima de crispación, Pichetto insistió con focalizar la discusión en tres puntos (las multas por trabajo no registrado, el fondo de cese laboral y la ampliación del período de prueba), y dejar el resto para una ley aparte, que sea discutida con empresarios y sindicalistas. Mientras tanto, Rodrigo De Loredo, presidente del bloque radical, exigía mantener el capítulo.

Por ese motivo, el cordobés y otros radicales presentes abandonaron una de las reuniones que se desarrollaban en Presidencia y hasta circularon versiones de que no acompañarían la ley si se retiraba la parte laboral. El avance de las conversaciones terminó echando por tierra esa posibilidad.

El Ejecutivo (representado por el vicejefe de Gabinete, José Rolandi) ofreció finalmente a los diputados una contrapropuesta de reforma más acotada que la original, de unos 14 puntos, incluyendo los aspectos pedidos por Pichetto y algunos otros como las sanciones por el bloqueo a empresas. El exsenador pidió tiempo para analizar el texto y todos harán su devolución este jueves, cuando el tema se discuta en comisiones.

Aunque en el radicalismo hubo, a priori, una mirada positiva, insistirán con incorporar un artículo para eliminar las contribuciones solidarias a sindicatos, un tema al que el Gobierno se resiste. Lo dejarán plasmado como una disidencia en el dictamen, y en el recinto pedirán votarlo. Creen que sería un hito en la lucha contra lo que Milei llama “la casta”.

En tanto, los diputados del PRO Cristian Ritondo y Diego Santilli también se fueron molestos de las oficinas de Menem durante la tarde. Atribuyeron el enojo a las trabas en la reforma laboral, pero otras versiones lo vincularon a la discusión impositiva sobre el sector del tabaco, un tema que figuraba en la versión original del proyecto y ahora fue eliminado.

Lo que se busca es que todas las empresas tabacaleras paguen la misma carga impositiva, ya que actualmente Tabacalera Sarandí tributa menos que sus competidores gracias a una serie de cautelares la Justicia contra el impuesto interno mínimo, lo que deriva en una competencia desleal.

La UCR, Hacemos Coalición Federal e Innovación Federal se abroquelaron en pos de reincorporar ese capítulo a la “ley bases” y podrían llegar a ganar la votación en el recinto. Una de las más insistentes con el tema fue la salteña Pamela Calletti (Innovación Federal), que lleva la voz del gobernador Gustavo Sáenz. El PRO tiene diferencias y no acompañará.

El panorama para la firma de los dictámenes es, en principio, favorable. El del oficialismo, que sería el de mayoría, tendría muchísimas menos disidencias que las más de cien que hubo en el verano. El socialismo analiza presentar un dictamen de minoría, como hizo en aquella oportunidad. Unión por la Patria y la izquierda irán por el rechazo.

“A esta altura hay que ir a lo posible, no a lo ideal. Este paciente está muy delicado como para que se le agreguen cosas”, advirtió a este medio un experimentado diputado de la oposición dialoguista, que venía advirtiendo en privado sobre el peligro de sumar cada vez más artículos. La versión final rondaría los 300 artículos.

Este jueves, antes del debate, la Comisión de Legislación General tendrá una breve reunión formal para cambiar al presidente. El cordobés Gabriel Bornoroni, que asumió como jefe de bloque de La Libertad Avanza, será reemplazado por el bonaerense Santiago Santurio, quien será el miembro informante en la sesión del próximo lunes.

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