El presidente de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), Sergio Maldonado, presentó su renuncia a la conducción del organismo apenas un mes después del inicio de la nueva estructura sanitaria destinada al personal militar.
El general retirado Sergio Maldonado dejó la conducción de la obra social militar a pocas semanas de asumir, en un contexto marcado por dificultades financieras y un caso que generó fuerte impacto.
El presidente de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), Sergio Maldonado, presentó su renuncia a la conducción del organismo apenas un mes después del inicio de la nueva estructura sanitaria destinada al personal militar.
La decisión ya había sido anticipada al ministro de Defensa, Carlos Presti, y se espera su confirmación formal. Mientras tanto, la conducción transitoria quedará en manos del vicepresidente, Omar Domínguez, hasta que se designe un reemplazante.
El directorio de la entidad continuará integrado además por los vocales Gustavo Rivas y Juan Carlos Ruíz Pringles, en un escenario que combina transición institucional y fuertes desafíos operativos.
La salida de Maldonado se produce en un momento especialmente delicado para el sistema de salud militar. La OSFA, creada recientemente tras la disolución de la IOSFA, enfrenta dificultades financieras y problemas en la prestación de servicios médicos.
En ese marco, el caso del suboficial retirado Carlos Héctor Velázquez generó conmoción. El hombre se quitó la vida luego de denunciar públicamente la falta de cobertura médica pese a haber aportado durante décadas al sistema.
Velázquez había atravesado graves problemas de salud y, según dejó asentado en escritos y declaraciones previas, la falta de respuestas por parte de la obra social fue determinante en su situación personal.
La OSFA fue creada mediante el DNU 88/2026 como parte de una reestructuración impulsada por el Gobierno nacional. El nuevo esquema separó la cobertura de las Fuerzas Armadas de la de las fuerzas de seguridad, con el objetivo de mejorar la gestión y garantizar la sostenibilidad del sistema.
El organismo comenzó a operar el 1 de abril con fondos iniciales destinados a cancelar deudas con prestadores. Sin embargo, persisten problemas de financiamiento, especialmente por obligaciones impagas de fuerzas como Gendarmería y Prefectura.
Si bien hubo avances parciales en la normalización de servicios, la cobertura aún presenta interrupciones en distintas regiones, lo que mantiene en tensión a afiliados y prestadores.
En ese marco, la renuncia de Maldonado deja al descubierto las dificultades que enfrenta la nueva estructura sanitaria militar. El Gobierno deberá ahora definir una nueva conducción capaz de estabilizar el sistema, recuperar la confianza de los prestadores y garantizar la continuidad de las prestaciones médicas.