El diputado nacional de Provincias Unidas, Esteban Paulón, presentó un proyecto de ley para legalizar la eutanasia y la muerte voluntaria médicamente asistida en la Argentina. De esta manera se reabrió un debate que en los últimos años ganó espacio en distintos países del mundo.
La iniciativa propone garantizar el acceso a estos procedimientos en hospitales públicos, obras sociales y empresas de medicina prepaga, bajo un esquema de controles médicos y supervisión estatal.
Qué plantea el proyecto sobre eutanasia y muerte asistida
La propuesta reconoce el derecho de las personas que atraviesen enfermedades graves e incurables o padecimientos crónicos considerados intolerables a solicitar asistencia médica para poner fin a su vida de manera digna.
El texto diferencia dos mecanismos:
- Eutanasia: cuando un profesional de la salud administra un fármaco letal a pedido del paciente.
- Muerte asistida: cuando el propio paciente se auto administra la sustancia prescrita por el médico.
Según el proyecto, el objetivo es garantizar decisiones libres, informadas y sin presiones externas, respetando la autonomía de cada persona. La iniciativa establece que solo podrán solicitar la eutanasia o la muerte asistida quienes padezcan una enfermedad grave e incurable o una condición crónica que genere sufrimiento extremo.
Además, el paciente deberá manifestar de forma reiterada y expresa su voluntad de morir y contar con pleno consentimiento informado. El proyecto exige al menos dos solicitudes realizadas en distintos momentos y contempla la posibilidad de revocar la decisión en cualquier etapa del proceso.
El sistema de control y la objeción de conciencia
El protocolo incluye diferentes instancias de evaluación antes de habilitar el procedimiento. Primero interviene el médico tratante, luego un equipo interdisciplinario encargado de determinar si el paciente tiene capacidad psíquica para tomar esa decisión.
Posteriormente debe actuar un médico externo e independiente y, finalmente, una comisión evaluadora deberá emitir un dictamen obligatorio previo. La propuesta también habilita la posibilidad de dejar directivas anticipadas para solicitar la muerte asistida en caso de perder la capacidad de decidir en el futuro.
El proyecto reconoce la objeción de conciencia individual para los profesionales de la salud que no quieran intervenir en estos procedimientos. Sin embargo, prohíbe que clínicas, hospitales o instituciones médicas invoquen objeción de conciencia institucional para impedir el acceso de los pacientes a la eutanasia o la muerte asistida.
El debate político y los antecedentes en Argentina
La iniciativa presentada por Paulón se suma a otros proyectos impulsados en años anteriores por dirigentes como Lisandro Nieri, Gabriela Estévez, Mara Brawer y Miguel Ángel Pichetto. En paralelo, el debate volvió a tomar relevancia internacional tras el caso de la joven española Noelia Castillo Ramos, quien recibió la eutanasia en marzo luego de una extensa disputa judicial.
Días después, el presidente Javier Milei expresó públicamente su rechazo a la eutanasia durante una entrevista en España. “La vida es un regalo” y debe “honrarse”, sostuvo el mandatario.