La Armada Argentina atraviesa un escenario crítico en materia de defensa, marcado por la falta de submarinos operativos y un deterioro general de su capacidad logística y tecnológica. Especialistas advierten que esta situación deja al país en una posición de indefensión relativa, especialmente frente a la extensión del territorio marítimo.
Actualmente, de los 42 buques que integran la flota, solo alrededor de 18 están en condiciones de navegar, lo que refleja un fuerte déficit operativo. Si bien en los últimos años se incorporaron patrulleros oceánicos, persisten falencias en la modernización de las unidades principales.
El impacto tras la pérdida del ARA San Juan
La situación se agravó tras la desaparición del ARA San Juan, que era clave para tareas de vigilancia y disuasión en el Atlántico Sur. Hoy, el único submarino disponible, el ARA Salta, tiene un rol limitado a entrenamiento y no está en condiciones de cumplir misiones estratégicas.
Esta carencia reduce significativamente la capacidad de control sobre una zona marítima de más de 1,2 millones de kilómetros cuadrados, exponiendo al país a problemáticas como la pesca ilegal y otros riesgos geopolíticos.
Limitaciones presupuestarias y operativas
Otro factor central es el presupuesto: cerca del 90% se destina a salarios y pensiones, lo que deja escasos recursos para mantenimiento, combustible y modernización. A esto se suma un éxodo de personal, motivado por los bajos ingresos.
En el área aeronaval, la situación también es compleja: los aviones Super Étendard, adquiridos en 2019, aún no entraron en operación, lo que profundiza la pérdida de capacidades estratégicas.
La alternativa de submarinos italianos
Ante este panorama, comenzó a analizarse la posibilidad de incorporar submarinos usados de Italia, como los de la clase Sauro o modelos más modernos como los U212. La ventaja principal es la rapidez de incorporación y un menor costo frente a unidades nuevas.
Sin embargo, especialistas advierten sobre posibles dependencias técnicas y limitaciones en la vida útil de estos equipos, lo que implicaría soluciones de corto plazo.
Entre la urgencia y el largo plazo
Mientras se evalúan medidas inmediatas, también se proyectan planes para el desarrollo de submarinos en el país, mediante acuerdos con potencias como Francia o Alemania.
La discusión de fondo plantea un desafío estratégico: equilibrar soluciones urgentes con una política de sostenible, que permita recuperar la capacidad operativa de la Armada en un contexto internacional cada vez más inestable.