14 de mayo de 2025 - 18:41

Monica Xavier, del Frente Amplio uruguayo, en Aconcagua Radio: "Pepe Mujica cultivaba flores, no el odio"

La ex senadora y presidenta del Frente Amplio uruguayo dialogó con Aconcagua Radio en el marco del fallecimiento de José Mujica.

Mónica Xavier, ex senadora y presidenta del Frente Amplio uruguayo, dialogó en el programa Hermoso Caos con los periodistas Pablo Pérez Delgado y Nimsi Franciscangeli. En una charla con Aconcagua Radio, recordó al expresidente José Múgica como un símbolo de cercanía, ética y compromiso con la paz.

También opinó sobre la política argentina, el avance de la ultraderecha y el desafío de las mujeres para alcanzar el poder.

—¿Cómo estás viviendo este momento tan especial, tan doloroso, tras la muerte de Pepe Mujica?

Tristes, claro. Pero ahora mismo con una sonrisa, porque siempre que se habla de gente querida como Pepe, una sonrisa se impone. Fue genio y figura… hasta la sepultura. Lo decía todo con el corazón. Irreverente, claro, pero de una irreverencia sana. Hizo de la política algo cercano, algo entendible. Para él, la política era lo que nos pasa todos los días: tener o no trabajo, acceder o no a la educación. Y supo mostrárselo a la gente.

—¿Qué representa Mujica para la política uruguaya y latinoamericana?

Se fue un grande. Un referente de la izquierda en Uruguay, en la región y en el mundo. Hoy nos reconocen no sólo por el fútbol, sino también por Mujica. Aún terminado su mandato, seguía siendo una figura de orgullo. Y más aún en estos tiempos donde la política no cotiza al alza. Él tenía claro que un buen político deja una fila que lo supere. Lo hizo: con Yamandú Orsi, con muchas lideresas y líderes jóvenes. Su legado ético va a perdurar.

Pepe Mujica no cultivó el odio

—Muchos lo recuerdan por decir lo que pensaba sin filtros. ¿Eso era una virtud en él?

Sí, decía lo que pensaba, sin calcular costos. Pero lo decía bien. Y eso marca la diferencia. Porque hoy se justifica cualquier exabrupto bajo la excusa de “decir lo que uno piensa”, pero muchas veces eso se hace con bronca, con odio. Pepe no. Después de la prisión que sufrió, siempre repitió que no iba a cultivar el odio. Y eso es muy simbólico en alguien que, además, cultivaba flores.

—¿Le dolía la Argentina?

Sin duda. Pero además, fue siempre un latinoamericanista. Hasta sus últimos días se preocupó por la desintegración regional. Por la falta de una voz común. Lamentaba ver a un país hermano como Argentina con tantos indicadores preocupantes, tanta pobreza, tan pocas libertades. Era un convencido del multilateralismo, del cuidado de la Pachamama, del cambio climático… temas que hoy algunos gobiernos niegan.

Pepe no nació en la agenda de derechos, pero la habilitó. Apoyó el aborto legal, el matrimonio igualitario, la regulación del cannabis. Lo hizo desde su mirada, sí. Pero lo hizo.

La "Patria Grande"

—¿Y por qué nos cuesta tanto integrarnos como región, como “Patria Grande”?

Porque seguimos siendo tributarios de una cultura colonial. No creemos en nuestra riqueza ni en nuestra diversidad. Tenemos un continente herido por la desigualdad. Y nos cuesta construir mayorías progresistas que abracen ese potencial. Las derechas no creen en la integración: prefieren mirar a Estados Unidos. En cambio, como hace Europa, deberíamos encontrar temas de continuidad que superen los matices. Hoy la amenaza es la ultraderecha, que no cree en nada de eso.

El déficit de representación femenina

—Actualmente dirigís el Instituto Nacional de las Mujeres. ¿Cómo ves el lugar de las mujeres en la política uruguaya?

Con mucho trabajo por hacer. No logramos aprobar una ley de paridad. Hoy, en promedio, las mujeres representamos menos del 30% en el Parlamento. Y eso nos deja por debajo de la media regional y mundial. Es un déficit grave para una democracia consolidada como la nuestra.

Las mujeres participan activamente en la base de los partidos, pero desaparecen en las cúpulas. El Frente Amplio hizo un esfuerzo y hoy casi todas nuestras senadoras son mujeres. Pero si no encabezamos listas, no llegamos. Hay una desigualdad estructural y los partidos —lo han señalado las académicas feministas— son el principal cuello de botella.

Las mujeres están capacitadas. A veces no estamos en la mesa del asado donde se toman decisiones, y eso limita nuestra capacidad de incidencia. Pero desde el Instituto vamos a seguir dando esa pelea.

—¿Cómo ves la situación política actual en Argentina y la figura de Javier Milei?

Me preocupan las figuras de ultraderecha, pero más aún las masas que las votan. Porque muchas veces se vota creyendo que traerán orden, cuando en realidad vulneran derechos. Dicen que son antisistema, pero si pierden elecciones, gritan “fraude”. Es un caballo de Troya.

Y me preocupa el descreimiento general en la política, el retroceso en derechos. Lamento profundamente lo que está ocurriendo con las mujeres en Argentina. Ojalá el pueblo argentino encuentre una salida desde dentro de las estructuras, desde los partidos, sin caer en líderes mesiánicos que sólo buscan poder.

Escuchá la nota completa acá y podés escuchar la radio en vivo en www.aconcaguaradio.com

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