En medio del debate por las reformas penales que impulsa el Gobierno de Milei, entre ellas la baja de la imputabilidad, el ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona ratificó su continuidad en el cargo y volvió a generar polémica al cuestionar la figura legal del femicidio, al considerar que presenta problemas constitucionales por estar dirigida solo a la mujer.
El funcionario confirmó que seguirá al frente de la cartera tras un pedido personal del presidente Javier Milei y de su hermana Karina Milei, luego de haber evaluado su salida en diciembre. Según explicó, su decisión responde a un compromiso personal con la Justicia y a la intención de dejar un ordenamiento jurídico como legado. “Vine por el bronce, por el cariño a la justicia”, afirmó.
En diálogo con Splendid AM 990, el ministro desestimó las operaciones de prensa que sugerían su salida y se centró en la defensa de sus proyectos estructurales, asegurando que “Javier siempre me apoya; cada vez que hubo un trascendido, salió a respaldarme porque sabe que estoy en cosas delicadas”.
Qué dijo sobre la baja de imputabilidad
Sobre el polémico proyecto para bajar la edad de imputabilidad, el ministro fue tajante al señalar que la realidad social de 2026 obliga a una actualización normativa urgente. “Hoy ese chico de 14 años conoce perfectamente lo que hace, sabe qué está bien y qué está mal; actúa con dolo, conocimiento y voluntad”, explicó para justificar el límite de edad propuesto.
Según su visión, el sistema actual ha fracasado en proteger a los ciudadanos: “A las víctimas que les mataron un hijo no les podés decir que el chico de 13 años está al día siguiente en la casa de enfrente en absoluta impunidad; eso es inaceptable”.
Rechazó además que la medida sea puramente punitivista: “Antes del delito fallaron las políticas públicas y la educación; luego del delito, el Estado debe poner un límite y dar una respuesta a la víctima”.
Figura del femicidio: “Difusa e imprecisa”
Según pudo saber Noticias Argentinas, uno de los puntos más disruptivos de su propuesta es la reforma de la figura del femicidio, a la que calificó como “difusa e imprecisa” desde su creación en 2012. El ministro sugirió que la nueva redacción legal debería cubrir todas las hipótesis posibles bajo el nombre de “hombricidio y femicidio”, basándose en el principio de que la ley no debe limitarse a un solo sexo.
“Si vos derogás el femicidio, inmediatamente 130 personas recuperan la libertad; no va a pasar. Se le da otra forma para que sea justa y proporcional para todos”, aclaró, proponiendo que si un hombre es asesinado bajo circunstancias de “desprecio al sexo, aprovechamiento de superioridad, sometimiento o control”, la pena debe ser igual a la que recibe quien mata a una mujer.
Para Cúneo Libarona, la figura actual enfrenta cuestionamientos constitucionales por centrarse únicamente en la mujer, algo que sectores de la academia consideran discriminatorio. “El sexo o la tendencia sexual que tengas no puede generar impunidad ni privilegios; somos todos iguales ante la ley”, insistió.
Por último, el ministro descartó de plano cualquier retroceso en materia de derechos reproductivos: “El aborto se mantiene en la posición que tiene hoy, ya es ley y no hay ningún interés del gobierno en dar marcha atrás”.