El exgobernador de Tucumán y dirigente peronista, José Alperovich, cumplió 70 años y recibió el beneficio de la prisión domiciliaria para continuar el cumplimiento de su condena a 16 años por nueve episodios de abusos sexuales.
El exgobernador de Tucumán, con 70 años recién cumplidos, continuará en un departamento su sentencia a 16 años de cárcel por abusos sexuales.
El exgobernador de Tucumán y dirigente peronista, José Alperovich, cumplió 70 años y recibió el beneficio de la prisión domiciliaria para continuar el cumplimiento de su condena a 16 años por nueve episodios de abusos sexuales.
La medida fue dictada por el juez Juan Ramos Padilla, el mismo que hace un año condenó al exfuncionario a 16 años de prisión. El 13 de abril pasado, Alperovich pasó los 70 años de edad y pudo acogerse al beneficio dispuesto por la normativa argentina, tal como hizo la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Ahora, el exmandatario tucumano dejará el penal de Ezeiza y pasará sus días de encierro en un departamento de Puerto Madero, la lujosa zona ubicada en la Ciudad de Buenos Aires.
El magistrado Ramos Padilla resolvió concederle el arresto domiciliario a Alperovich bajo estrictas condiciones, entre las que se encuentran que deberá pagar una caución real de 400 millones de pesos y deberá llevar una tobillera electrónica.
El juez resaltó que la decisión “no constituye un privilegio ni un acto de compasión”, sino que se trata de una atribución legal basada en el cumplimiento de requisitos específicos.
Además, impuso la prohibición total de contacto con la víctima y con el entorno familiar de ésta, por cualquier medio de comunicación, ya sea directo o indirecto. Además, el juez señaló que “deberá abstenerse de realizar menciones públicas o publicaciones que directa o indirectamente puedan afectar a MFL o su entorno”.
En paralelo a este beneficio, se conoció recientemente que Alperovich se separó de la mediática Marianela Mirra, recordada por ganar una edición del reality televisivo Gran Hermano. Ambos llevaban 18 años en pareja.
Alperovich había sido condenado por nueve hechos de abuso sexual -seis de ellos con acceso carnal y otros tres en grado de tentativa-, todos ellos imponiendo una relación asimétrica de poder por su vínculo parental y por haber sido cometidos en un contexto de poder político que le otorgara su cargo.