Escándalo de Olivos: ahora, Alberto Fernández denunció que quieren hacerlo “caer”

Alberto Fernández en un acto en La Matanza, a los gritos y enojado por las críticas por la fiesta en Olivos.
Alberto Fernández en un acto en La Matanza, a los gritos y enojado por las críticas por la fiesta en Olivos.

El Presidente tildó de “miserables” a quienes interpretaron que él responsabilizó a su pareja Fabila Yáñez por la polémica fiesta de cumpleaños en plena cuarentena estricta. Mañana se mostrará con Cristina Kirchner.

Alberto Fernández descargó su furia frente a la crisis de credibilidad en la que quedó por los encuentros sociales que se realizaron el año pasado en la Quinta de Olivos, durante el período de la cuarentena contra el coronavirus más estricta, y hasta denunció que sus detractores promueven maniobras desestabilizadoras: “Piensan que me van a hacer caer por el error que cometí”.

Visiblemente enojado, el Presidente recurrió este lunes a una nueva versión de su explicación para tratar de ponerle fin al escándalo. “El único responsable soy yo, me hago cargo, doy la cara y me pongo al frente de todo esto”, dijo al encabezar un acto en el partido bonaerense de La Matanza.

Y alzó la voz para tildar de “miserables” a quienes interpretaron que él responsabilizó a la primera dama Fabiola Yáñez por haber organizado una cena en julio del año pasado para celebrar su cumpleaños con una decena de amigos, en la residencia oficial de Olivos, sin respetar el distanciamiento social ni otras de las medidas sanitarias que impuso el gobierno nacional contra el Covid-19.

“Algunos leyeron mis palabras sinceras, honestas, de arrepentimiento a su modo. Fueron tan miserables que dijeron que le eché la culpa a mi compañera”, se quejó.

En rigor, cuando el Jefe de Estado habló sobre el polémico episodio, el viernes pasado, dijo: “El 14 de julio, día del cumpleaños de mi querida Fabiola, ella convocó a una reunión con sus amigos y a un brindis que no debió haberse hecho. Que definitivamente no debió haberse hecho y lamento que haya ocurrido”.

Aquella primera justificación fue cuestionada por los referentes de la coalición opositora Juntos por el Cambio (JpC) pero también incomodó, y mucho, a integrantes del Frente de Todos (FdT). Ese malestar en el oficialismo lo blanqueó el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, a través de una carta pública titulada “Yo no fui, fue ella”.

Berni se encargó poner en relieve las contramarchas del Presidente y de los voceros oficiales para tratar de bajarle el tono a la situación, primero, negando la veracidad de las imágenes con las que se confirmó la cena de cumpleaños.

“En el caso de la foto de cumpleaños, el Presidente en primer término negó el hecho. Luego no pudo seguir sosteniendo la falsedad de la noticia. Entonces eligió el camino de deslindar la responsabilidad hacia su propia mujer”, repasó el funcionario del gobierno de Axel Kicillof, para luego advertirle al Jefe de Estado que “si entregamos a nuestra compañera a la primera de cambio con el solo objeto de salvar nuestro pellejo, es difícil que nos crean capaces de defender los altos intereses de la Patria”.

Los duros términos que utilizó Berni hicieron que quedaran en segundo plano las gestiones de un sector de JpC para promover el juicio político contra el Presidente.

El vapuleo de propios y extraños enfureció al primer mandatario, quien nuevamente apeló al contraataque para intentar superar el conflicto que además amenaza al discurso de campaña del oficialismo cuando queda menos de un mes para las elecciones primarias.

“Si alguno piensa que me van a hacer caer por un error que cometí, sépanlo, me fortalecen, me generan más fuertes convicciones, aumentan mi compromiso con ustedes, eso es lo único que logran, lo único que consiguen. Yo debí disculparme por una cena que no debió haberse hecho”, insistió Fernández, a los gritos.

Sin mencionar a Berni, sugirió que esas críticas fueron un caso aislado porque, destacó, él recibió “el cariño” de sus “compañeros” frente a las “cosas que escribían y decían los hipócritas” sobre el escándalo de Olivos.

“El único responsable soy yo, me muevo como un hombre común, me siento un hombre común y a veces no tengo presente que soy el Presidente y debo dar el ejemplo. Y fue un error, y lo asumí y pedí disculpas, pero lo que todos ustedes tienen que saber es que nunca me van a tener que escuchar pedir disculpas porque cerré el ministerio de Salud, de Educación o de Trabajo”, agregó luego para retomar la estrategia electoral que tiene como blanco central al ex presidente Mauricio Macri.

En esa línea, el presidente Fernández aseguró: “Nunca me van a tener que escuchar pedir disculpas porque me arrodille ante el FMI y endeude a la Argentina y a generaciones de argentinos como otros hicieron”.

Recurrió al contraste con Macri para evitar que el conflicto vinculado con su proceder, y el de su círculo íntimo, impacte en la línea discursiva con la que el Frente de Todos busca imponerse en las próximas elecciones.

En ese contexto, mañana la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner volverá a mostrarse con el Jefe de Estado al encabezar un acto en la localidad bonaerense de Avellaneda para entregar viviendas. Será la última oportunidad del Gobierno, antes de las primarias, para usar los anuncios de gestión en la campaña.

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