El embajador de la Unión Europea en Argentina, Erik Høeg, pasó por Mendoza y mantuvo una intensa agenda con el gobierno de Alfredo Cornejo, pero también con sectores productivos.
El embajador de la Unión Europea, Erik Høeg, dialogó con Los Andes acerca del interés del bloque comercial sobre el agro y los proyectos de energía y minería de Mendoza.
El embajador de la Unión Europea en Argentina, Erik Høeg, pasó por Mendoza y mantuvo una intensa agenda con el gobierno de Alfredo Cornejo, pero también con sectores productivos.
El diplomático danés confirmó en su visita el interés del bloque europeo por los proyectos de energía y minería que está desarrollando Mendoza y, en esta entrevista exclusiva con Los Andes, también trazó lineamientos políticos en el marco del Acuerdo Unión Europea-Mercosur, que entró en vigencia en mayo pasado.
—¿Cuál fue el motivo de la visita de la Unión Europea a Mendoza?
—Para mí es interesante entender la dinámica del territorio. Con la entrada en vigor del Acuerdo Unión Europea-Mercosur, nos interesa saber cómo afecta a la provincia, hablar con los productores, los emprendedores, la clase política y la sociedad civil, entender cuáles son los efectos. Obviamente, esta provincia tiene un gran potencial en el agro, los vinos, los frutos secos y el aceite de oliva. Y nosotros pensamos que el acuerdo le va a dar un fuerte empujón. Nuestra idea es tener una visión de cómo el Acuerdo Unión Europea-Mercosur, que entró en vigor el 1 de mayo, liberalizando muchísimo nuestro comercio en el agro, quitando aranceles y creando nuevas cuotas más generosas, va a impactar en una provincia tan dinámica y emprendedora como Mendoza.
—¿Cómo marcha el acuerdo comercial, a dos meses de su implementación?
—Es un acuerdo realmente muy ambicioso. Crea el área de libre comercio más grande que se haya visto en el mundo: 700 millones de personas, que representan el 35% del comercio internacional, están dentro del marco de este nuevo acuerdo. Es importante porque establece un sistema negociado de normas. Como socios hemos negociado durante mucho tiempo, pero logramos un acuerdo muy bueno. La Argentina ya está exportando, sin aranceles, muchos productos, entre ellos miel, huevos y varios más. Tenemos una buena cooperación con las instituciones argentinas. Obviamente, es un trabajo muy técnico. Cuando uno liberaliza el comercio, se contemplan los aranceles y los controles fitosanitarios, que los productos argentinos ya debían cumplir. Hay un buen diálogo con Cancillería, con Senasa y otras instituciones argentinas.
—¿El Gobierno nacional generó las condiciones para que prospere este acuerdo?
—Claro que sí. El acuerdo tiene tres pilares. El que ahora entró en vigor es la parte comercial: es un acuerdo de libre comercio que entra en vigencia de manera provisional, mientras se espera que se ratifique en su totalidad. Para que eso pasara era necesario que, como mínimo, un país del Mercosur lo hubiera ratificado. Argentina fue el primero en completar todos los pasos de ratificación. Eso tuvo un impulso muy fuerte del Gobierno y también del Congreso. En la Cámara de Diputados tuvo más de 200 votos a favor y en el Senado, 69 de 72. Este es un resultado muy bueno que demuestra un consenso muy amplio de la clase política argentina. Los diputados y senadores de Mendoza han estado a favor de este acuerdo y el gobernador también ha dejado claro su apoyo a una iniciativa que es muy beneficiosa para la provincia.
—Mantuvo reuniones con el Gobierno. ¿Hablaron de minería?
—Sí. Hablamos del sector energético, que está arrancando fuerte. Hablamos de minería y de los nuevos proyectos que vienen en la provincia. Como Unión Europea tenemos interés en importar minerales críticos, que son importantes para nuestra transición. Y eso incluye el cobre y el litio, que hay en esta provincia. Dentro de eso, nosotros queremos siempre que el desarrollo sea sustentable. Entonces hablé un poco sobre cuáles son las medidas para asegurarse de que este tipo de proyectos mineros no perjudiquen el medio ambiente. Sabemos que el tema del agua ha sido sensible aquí. Son temáticas realmente interesantes para nosotros, al igual que el diálogo con la sociedad civil y a nivel político sobre el agua, que es un recurso escaso en Mendoza. También conocer la dinámica local respecto de la modificación de la Ley de Glaciares y la infraestructura: cómo se garantizará que la minería pueda desarrollarse y cómo se transportará la producción de una manera sustentable. Cuáles son las conexiones más viables. También hablamos de la eficiencia energética de la provincia. Como sabrán, con los nuevos proyectos mineros habrá un aumento importante de la demanda energética. Mendoza tiene una fuerte matriz verde en su generación eléctrica, con energía solar e hidroeléctrica.
—Hace muy poco se inauguró el parque solar El Quemado...
—De eso hablamos también. Mendoza tiene una fuerte generación de energía renovable, es decir, limpia, que como europeos nos interesa. También conversamos sobre cómo se va a desarrollar la matriz energética de la provincia. Esos son temas muy importantes para nosotros.
—¿La Unión Europea está posando sus ojos sobre Mendoza concretamente?
—Sí, claro. Es una provincia esencial. Representa una parte importante del Producto Bruto del país y de las exportaciones argentinas. Además, con su desarrollo minero y su tradicional papel en el agro, resulta muy atractiva para las inversiones europeas. Nosotros venimos con un programa que se llama Global Gateway, que acompaña inversiones europeas, por ejemplo, en minería e infraestructura. Por eso Mendoza puede ser muy interesante para nosotros.
—¿Cómo analiza el contexto económico global con China siendo un jugador importante? ¿Cómo se posiciona la Unión Europea respecto de Sudamérica?
—Nosotros, como Unión Europea, tenemos vínculos históricos muy fuertes con Sudamérica y particularmente con Argentina. Aquí en Mendoza me dicen que la gran mayoría de la población es de origen italiano y español, por lo que existe un lazo cultural muy fuerte. La Unión Europea siempre ha jugado un papel económico muy importante en la Argentina y también en Mendoza. El 40% de todas las inversiones en la Argentina son europeas y siempre estuvimos presentes, hasta en los períodos más difíciles. Ahora, obviamente, los inversionistas europeos están esperando ver cómo evoluciona el país. Hemos visto en el pasado verdaderas montañas rusas de la economía argentina. Ahora los inversionistas europeos quieren saber qué pasa con el riesgo país y con la estabilidad macroeconómica. Venimos con propuestas que pensamos que son atractivas. Como dije, tenemos el programa Global Gateway y queremos promover inversiones sustentables, que generen empleo local y fortalezcan las cadenas de valor. Pensamos que eso diferencia a la inversión europea. Nosotros no venimos solamente a extraer minerales. Venimos a involucrar a las comunidades donde hay pueblos originarios, generar trabajo local y fortalecer las cadenas de valor de cada región. Vemos un gran potencial en una provincia como Mendoza, siempre priorizando el desarrollo sostenible y el respeto por las comunidades.
—El año que viene habrá elecciones y dado que habló de la estabilidad macroeconómica, ¿le genera incertidumbre a la Unión Europea?
—Bueno, vamos a ver qué pasa. Argentina tiene elecciones cada dos años, por lo que el panorama político es dinámico. Obviamente, favorece a las inversiones que exista estabilidad en la política económica; eso ocurre en todo el mundo. Ahora mismo el riesgo país está bajando y la estabilidad macroeconómica es importante. Lo que está haciendo el Gobierno actual suma puntos a favor: el proceso de integración a la OCDE, el Acuerdo Unión Europea-Mercosur y el RIGI también son importantes porque favorecen las grandes inversiones y crean un marco jurídico más beneficioso. En su conjunto, estas medidas serán importantes para generar confianza en el inversionista europeo. Tanto el sector privado como nosotros estamos observando qué ocurrirá con un nuevo gobierno. Si habrá un marco de estabilidad o si cambia la política macroeconómica. Como siempre, el inversionista piensa a mediano y largo plazo. Muchas veces son inversiones a 10, 20 o 30 años, especialmente en sectores como la minería. Para el inversionista europeo es importante que exista estabilidad a mediano plazo, con un gobierno u otro, pero que haya una idea clara de que Argentina avanza hacia un marco macroeconómico estable.
—¿Está manteniendo reuniones con gobernadores de todos los signos políticos?
—Sí. Me he reunido con Axel Kicillof en Buenos Aires, con el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck y con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. Nosotros, como Unión Europea, nos reunimos con todos, tanto con el oficialismo como con la oposición, porque son importantes las voces y la perspectiva de todos.