Sindicatos de docentes universitarios y estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) realizaron una polémica jornada de clases en la vía pública, justo enfrente al domicilio del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el barrio porteño de Caballito, en medio del escándalo que lo involucra.
Sin embargo, la actividad también buscó exponer la situación actual que atraviesan las universidades públicas por tema presupuestario y los reclamos salariales del sector. La iniciativa llevó adelante las actividades durante toda la jornada, desde las 10, con la participación de alumnos y profesores de la Facultad de Filosofía y Letras.
Las cátedras que habitualmente se dictan en Puán se trasladaron a Miró al 500, donde Adorni reside junto a su familia, según contó el mismo funcionario en su última conferencia de prensa en la Casa Rosada.
Qué dijeron los protestantes
En diálogo con Noticias Argentinas, y luego de que la Justicia obligara al Gobierno Nacional a aplicar la Ley de Financiamiento Universitario de manera “inmediata”, el secretario general del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras (CEFyL) y ex candidato a legislador porteño, Luca Bonfante, aseguró que impulsaron esta medida, no sólo por la exigencia de la recomposición salarial, sino en “defensa de la universidad pública y en acompañamiento a los trabajadores docentes y no docentes”.
“Las clases están transcurriendo con muchísimos estudiantes, pero también con vecinos y jubilados que se movilizan todos los miércoles en el Congreso; en el día de ayer, también vinieron trabajadores de FATE. Las cátedras abordan distintas temáticas como la ley de Glaciares, conmemorar y discutir acerca de los 50 años del inicio de la última dictadura militar y otros temas que involucran a distintos sectores en lucha”, expresó Bonfante.
Esta jornada se da en el marco del paro nacional por 72 horas convocado por el Frente Sindical de Universidades Nacionales, que agrupa a las principales federaciones docentes como Conadu y Conadu Histórica.
De acuerdo a los organizadores, se buscó dejar en evidencia el marcado contraste entre la precariedad salarial en la UBA, donde un ayudante de primera recibe apenas 228.095 pesos netos, y el estilo de vida que mantiene el jefe de Gabinete desde que se sumó al gobierno libertario.