El reciente triunfo judicial de la Argentina en Nueva York, volvió a poner en debate la estatización de YPF en 2012, el cual no fue una decisión solitaria del Frente para la Victoria, sino que contó con un respaldo legislativo masivo y transversal.
En aquel momento, la ley tuvo una mayoría transversal. Muchos que dieron el aval, hoy se pronuncian en contra.
El reciente triunfo judicial de la Argentina en Nueva York, volvió a poner en debate la estatización de YPF en 2012, el cual no fue una decisión solitaria del Frente para la Victoria, sino que contó con un respaldo legislativo masivo y transversal.
En mayo de 2012, el Congreso de la Nación blindó la expropiación del 51% de las acciones a la española Repsol con números contundentes: 232 votos a favor y solo 20 en contra en la Cámara de Diputados, mientras que en el Senado el resultado fue de 63 afirmativos contra apenas 3 negativos.
La lista de legisladores que acompañaron la medida está compuesta por figuras políticas de peso que hoy ocupan roles centrales en el mapa político y que, en muchos casos, mantienen alianzas con sectores que critican el costo de aquel proceso.
Desde la UCR: Referentes como Ricardo Gil Lavedra, Mario Negri, Ricardo Buryaile y Ernesto Sanz acompañaron la recuperación de la petrolera de bandera.
Peronismo no K y aliados: Nombres como Felipe Solá y Omar Perotti dieron su aval. También resaltan los votos de Luis Juez (entonces senador) y Miguel Ángel Pichetto, quienes hoy integran espacios que cuestionan la gestión de la expropiación.
Sectores progresistas: La medida fue defendida fervientemente por el cineasta Fernando “Pino” Solanas y Victoria Donda.
En aquel histórico debate, la única abstención fue la de Elisa Carrió, quien mantuvo una posición intermedia frente a la polarización del momento.
La oposición a la ley fue extremadamente reducida, pero firme en sus argumentos sobre las posibles consecuencias legales internacionales. El núcleo del rechazo estuvo liderado por el PRO, con figuras como Federico Pinedo, Patricia Bullrich y Jorge Triaca.
En el peronismo disidente, la resistencia fue encabezada por Graciela Camaño en la Cámara Baja, mientras que en el Senado los votos negativos provinieron de Adolfo Rodríguez Saá y Juan Carlos Romero.