El arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, encabezó este jueves el tradicional Tedeum por el Día de la Independencia en la Catedral Metropolitana y pronunció una homilía con un fuerte contenido social frente al presidente Javier Milei, la vicepresidenta Victoria Villarruel y gran parte del Gabinete nacional.
Durante su mensaje, el prelado llamó a no ser indiferentes frente a la realidad que atraviesan miles de argentinos y aseguró que la sociedad debe comprometerse para revertir la situación. "Nadie se puede lavar las manos ante la situación social que estamos viviendo", afirmó.
Al comenzar su homilía, García Cuerva hizo referencia a quienes viven con mayores dificultades y describió una realidad marcada por el sufrimiento y la falta de oportunidades.
"Hay hermanos paralizados hace años en su esperanza, atravesados por el hambre, la soledad y el abandono", expresó.
"Tenemos una Argentina que nos duele"
El arzobispo también lamentó las profundas desigualdades que atraviesa el país y sostuvo que, pese a los más de dos siglos de independencia, aún persisten formas de exclusión que impiden el desarrollo de la sociedad.
"Tenemos una Argentina que nos duele hace mucho, que se dice independiente hace 210 años, pero que aún hoy sufre las cadenas de diversas esclavitudes que no nos dejan caminar como pueblo hacia un desarrollo pleno y una mejor calidad de vida para todos", señaló.
En ese sentido, hizo especial mención a las personas que viven en situación de calle y a quienes padecen las consecuencias de la pobreza y la falta de solidaridad.
"Hay tantos argentinos tendidos sobre una manta en el frío de las veredas de las grandes ciudades, postrados a consecuencia de la falta de solidaridad y del egoísmo", manifestó.
García Cuerva aseguró que uno de los grandes desafíos del país es lograr que "Argentina se cure, se ponga de pie y se independice de las camillas que la tienen postrada, paralizada y enferma". Además, retomó una frase del papa Francisco para insistir en la necesidad de asumir un compromiso colectivo. "No hay tiempo para la indiferencia", recordó.
Y concluyó con un llamado a la unidad: "O somos hermanos o se viene todo abajo. Por eso invito a todos los aquí presentes y también a quienes nos siguen por los medios de comunicación y por las redes sociales a rezar juntos".
García Cuerva apeló a Messi para pedir unidad
Sobre el final de su homilía, el arzobispo de Buenos Aires recurrió al clima mundialista para transmitir un mensaje de unidad y citó al capitán de la Selección argentina, Lionel Messi.
"Sigamos con la camiseta puesta y con pasión hagamos realidad el mensaje que Lionel Messi publicó en las redes sociales", expresó García Cuerva ante el presidente Javier Milei, funcionarios nacionales y autoridades presentes en la Catedral Metropolitana.
A continuación, el prelado leyó un fragmento del mensaje que el capitán argentino compartió tras la clasificación de la Albiceleste a los cuartos de final del Mundial 2026.
"Demostramos una vez más que los argentinos, cuando luchamos juntos y unidos, somos capaces de conseguir lo que nos propongamos. El mérito de este grupo, que está por encima de todas las individualidades, es la fuerza de todos peleando por un mismo sueño, que también es el de todos los argentinos. Lo logramos".
Con esa cita, García Cuerva volvió a insistir en la necesidad de dejar de lado las diferencias y trabajar de manera conjunta para afrontar los desafíos que atraviesa el país. Cerró su homilía con una sola palabra: "Amén".
Homenaje a los curas palotinos
La celebración religiosa se realizó al cumplirse 50 años del asesinato de los cinco religiosos palotinos, un crimen ocurrido en la madrugada del 4 de julio de 1976, pocos meses después del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura militar.
Las víctimas fueron los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Dufau, junto a los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, quienes fueron asesinados dentro del templo de San Patricio.
Al recordarlos, el arzobispo aseguró que fueron perseguidos por su compromiso con el Evangelio y la defensa de la dignidad humana.
"Su delito fue pregonar el Evangelio a destiempo, defender la vida y la dignidad humana", afirmó.
En el tramo final de su mensaje, García Cuerva destacó el significado del martirio de los religiosos y sostuvo que su testimonio sigue interpelando a la sociedad actual.
"La alfombra roja manchada de sangre nos recuerda el costo de esa fidelidad. Cinco vidas, tres sacerdotes y dos seminaristas, que esa noche de julio vieron interrumpida su entrega por el odio y la violencia ciega. No fue la muerte de individuos aislados; fue el testimonio de una comunidad, de una fraternidad que incomodó al poder de turno porque vivía el Evangelio sin anestesia", concluyó.
Quiénes participaron del Tedeum
La ceremonia religiosa contó con la presencia del presidente Javier Milei, la vicepresidenta Victoria Villarruel, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y la vicejefa Clara Muzzio.
También asistieron varios integrantes del Gabinete nacional, entre ellos los ministros Diana Mondino (Relaciones Exteriores), Luis Petri (Defensa), Patricia Bullrich (Seguridad), Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación del Estado), Mariano Cúneo Libarona (Justicia) y Mario Lugones (Salud).