El próximo 22 de abril, el Colegio de Abogados elegirá sus nuevas autoridades. En ese marco, el candidato a presidente por Alternativa Profesional Autónoma (APA), Alejandro Poquet, abogado especialista en Derecho Penal y docente cuestionó con dureza el rol actual de la institución y planteó la necesidad de recuperar su independencia y función social.
El Colegio de Abogados cumple un rol clave en el funcionamiento del sistema judicial: organiza, regula y representa a los profesionales, define normas éticas, controla el ejercicio de la profesión y actúa como nexo entre los abogados, el Estado y la sociedad. Su funcionamiento impacta directamente en la calidad de la justicia, ya que no solo resguarda a los matriculados, sino también a los ciudadanos que recurren a ellos para resolver conflictos.
Una institución al servicio del Poder Ejecutivo
En diálogo con Los Andes, el doctor Poquet sostuvo que el principal desafío es que el Colegio “exista” como institución autónoma. “Con el paso de los años el Colegio se ha convertido en una burocracia que no cumple la función social que por ley tiene asignada”, afirmó. En esa línea, aseguró que hoy “no defiende los derechos de los abogados ni garantiza el libre ejercicio de la profesión”.
Poquet fue más allá y denunció una fuerte vinculación con el poder político: “Hoy el Colegio es un apéndice del Poder Ejecutivo provincial, está a su servicio y ese servicio es recompensado con cargos en el Poder Judicial”. A su entender, esto tiene consecuencias directas tanto para los profesionales como para la sociedad: “Perjudica a los abogados por su indefensión, y a los justiciables por la baja calidad de justicia al no existir los controles institucionales para calificar el mérito de los candidatos”.
Una apuesta por la autonomía
En contraste, la lista Alternativa Profesional Autónoma propone un modelo independiente a los intereses del Poder Ejecutivo provincial. Entre las medidas para garantizar esa autonomía, adelantó la creación de una comisión específica: “Se creará una comisión de defensa de abogadas y abogados, para dar fiel cumplimiento al artículo que obliga a la defensa de sus derechos en el ejercicio de la profesión”. Según el abogado penalista, la misma "recibirá las denuncias de los asociados, desde maltrato de funcionarios y magistrados hasta decisiones evidentemente arbitrarias en los casos sometidos a proceso", aseguró.
Además, planteó un rol activo en el control institucional. “La independencia del Colegio también se hará efectiva denunciando las irregularidades que se adviertan en el funcionamiento del Consejo de la Magistratura”, explicó. Sin embargo, aclaró que su propuesta va más allá de la denuncia: “No se trata sólo de denunciar, sino también de ser activos en propuestas”.
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Las elecciones de autoridades serán el próximo 22 de abril.
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En ese sentido, adelantó que impulsarán una reforma del sistema de selección de magistrados. “Presentaremos un proyecto para recuperar el secretismo y anonimato de los candidatos al momento de rendir, eliminando el 60% de discrecionalidad que afecta profundamente la igualdad, la transparencia y el mérito”, sostuvo.
Según Poquet, el esquema actual “termina consagrando en los cargos a amigos que priorizan esos vínculos por sobre la justicia del caso”, mientras que “quedan afuera quienes tienen mérito y verdadera vocación”. Y concluyó: “La peor consecuencia la sufre el justiciable, con una baja calidad de justicia que responde a los intereses del poder político”.
Poner en valor la función social del abogado
Para Poquet, el impacto del Colegio trasciende lo corporativo. “La vida moderna en su complejidad está juridizada”, afirmó, y remarcó que el abogado cumple un rol central en la sociedad. “El abogado es un instrumento al servicio de la solución de los conflictos”, sostuvo.
En esa línea, explicó que prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana -desde problemas laborales o familiares hasta cuestiones ambientales, societarias o penales- requieren del acompañamiento de un profesional del derecho. “El derecho es un saber hegemónico, atraviesa toda la sociedad”, señaló.
A partir de ese diagnóstico, consideró que también es necesario un mayor compromiso del propio sector para mejorar su imagen pública. “El abogado debe participar si quiere que la sociedad lo deje de llamar ‘cuervo’ o ‘sacapreso’”, planteó. Y agregó: “Debe comprometerse para dignificar la profesión y jerarquizarla, para que la gente perciba que es un instrumento al servicio de la solución de los conflictos”.
Sobre la imagen de la profesión, consideró que el Colegio debe asumir un rol pedagógico. “Tiene que ganarse a la ciudadanía, demostrar la estrecha relación entre solución de conflictos y abogacía”, señaló, con el objetivo de revertir la percepción negativa que recae sobre los letrados.
Sintetizó su visión en un concepto central: “Abogado igual a pacificación o disminución de violencia social”, una idea que será la base de su gestión.
Modernización del sistema y una propuesta basada en la diversidad e independencia
En cuanto al ejercicio profesional, propuso que el Colegio sea parte en todo lo que hace a los sistemas digitales de tramitación y seguimiento de expedientes. En ese marco, cuestionó la implementación de herramientas tecnológicas sin participación del sector. “El poder judicial decide instalar un sistema electrónico que no solo tiene enormes fallas cotidianas, sino que perjudica a los abogados”, advirtió.
Finalmente, defendió la propuesta de APA como una alternativa superadora. “No me cabe ninguna duda que APA es la mejor opción”, afirmó, y destacó su composición: “Somos un frente de profesionales jóvenes, de mediana edad y otros con muchos años de ejercicio”. Para el candidato, esa diversidad “es la garantía contra el desvío de poder, contra la complacencia al poder de turno”.