Un violento episodio sacudió la mañana del jueves en el microcentro de Rosario cuando un hombre fue detenido tras agredir brutalmente a una moza en un bar.
El ataque, que dejó a la víctima en estado de shock, quedó registrado por las cámaras de seguridad y el agresor fue detenido.
Un violento episodio sacudió la mañana del jueves en el microcentro de Rosario cuando un hombre fue detenido tras agredir brutalmente a una moza en un bar.
El ataque se produjo cuando la empleada le solicitó el pago por adelantado de su pedido, una medida preventiva que el comercio había implementado específicamente para este sujeto debido a sus constantes incidentes previos en el lugar.
La secuencia fue captada íntegramente por las cámaras de seguridad del local, donde se observa cómo el agresor, de aproximadamente 40 años, reacciona de forma inesperada ante el pedido de la trabajadora.
Sin mediar palabra, el hombre se levantó de la mesa y le propinó un fuerte golpe de puño en el rostro. Como consecuencia del impacto, la joven sufrió una lesión en el tabique nasal y diversas heridas en el pómulo izquierdo.
Tras la agresión, el sujeto se retiró del establecimiento caminando con total parsimonia hacia la calle Córdoba, aunque fue interceptado por la policía a pocas cuadras del lugar.
Compañeras de la víctima manifestaron su profundo hartazgo y preocupación, señalando que el demorado es un "cliente" recurrente que suele hostigar al personal, intentar sustraer objetos del mostrador o irse sin pagar lo que consume.
"Habitualmente quiere irse sin pagar, por eso mi compañera le preguntó de qué manera iba a abonar, y al ver que ella se quedó esperando se levantó y la golpeó, sin motivo", relató una de las empleadas a la prensa local.
Mientras la víctima se encuentra en su hogar bajo un fuerte estado de shock y con la intención de radicar la denuncia correspondiente, el debate entre el personal del bar continúa.
Mientras algunas empleadas sospechan que el hombre podría padecer algún trastorno mental, otras sostienen que comprende perfectamente sus acciones y exigen mayores medidas de seguridad.
"Nos sentimos expuestas; hoy fue un golpe, pero no sabemos qué puede pasar la próxima vez", sentenciaron con angustia tras la aprehensión del agresor.