La provincia de San Juan atraviesa horas de profunda conmoción tras confirmarse la muerte de los siete tripulantes del helicóptero perteneciente a la empresa Jas Fly, el cual se estrelló en una zona de difícil acceso conocida como Caballo Anca.
Tras el siniestro que dejó siete víctimas fatales, los peritos analizan si la densa neblina o un desperfecto técnico desencadenaron el impacto contra el cordón montañoso.
La provincia de San Juan atraviesa horas de profunda conmoción tras confirmarse la muerte de los siete tripulantes del helicóptero perteneciente a la empresa Jas Fly, el cual se estrelló en una zona de difícil acceso conocida como Caballo Anca.
Mientras los equipos de rescate y peritos trabajan en el terreno, la investigación se centra en reconstruir los últimos minutos del vuelo para determinar qué provocó una de las peores tragedias aéreas de los últimos años en la región.
Una de las hipótesis con mayor relevancia desde las primeras horas posteriores al accidente es la escasa visibilidad provocada por una densa neblina. El intendente de Valle Fértil, Mario Riveros, confirmó que las condiciones meteorológicas al momento del siniestro eran adversas.
Según informes preliminares de Defensa Civil, el fenómeno climático reducía considerablemente la visibilidad en un sector caracterizado por su relieve serrano y árido.
Bajo esta línea de investigación, se sospecha que la aeronave pudo haber impactado contra un cordón montañoso al no poder visualizar correctamente el terreno para realizar las maniobras de vuelo necesarias.
Peritajes técnicos y factores humanos
A pesar del peso de la hipótesis meteorológica, la Junta de Seguridad en el Transporte (JST) no descarta otras variables. Los especialistas, que arribaron desde las sedes de Córdoba y Buenos Aires, evalúan la posibilidad de una falla mecánica en la aeronave antes del impacto.
Cabe destacar que el Bell 412EP se encontraba operativo e incluso había realizado vuelos de difusión el día anterior sin reportar inconvenientes.
La localización de los restos fue posible gracias a la activación automática del Transmisor de Localización de Emergencia (ELT), un dispositivo obligatorio que emitió una señal tras la violencia del impacto.
Gracias a estas coordenadas, los rescatistas pudieron llegar al predio fiscal de 64.000 hectáreas, ubicado a unos 20 kilómetros de la Ruta Nacional 150, un área completamente deshabitada que complicó las tareas iniciales por su geografía hostil.
Por el momento, las autoridades aclaran que no existe una conclusión definitiva y que los resultados finales de las pericias serán los únicos capaces de establecer con precisión qué ocurrió en el límite entre San Juan y La Rioja.