La caída del helicóptero Bell 412 en la provincia de San Juan ha puesto el foco en una de las regiones más inhóspitas del noreste provincial. El siniestro ocurrió en el departamento de Valle Fértil, específicamente en la zona conocida como Caballo Anca, ubicada al norte del Parque Provincial Ischigualasto, destino hacia el cual se dirigía la aeronave para colaborar en el combate de incendios forestales.
Un paisaje árido y desértico
La región donde se localizó la aeronave se caracteriza por un paisaje árido, serrano y desértico. Esta zona, cercana al famoso "Valle de la Luna", presenta un relieve de montañas rojizas y un clima cálido con escasa humedad. La flora del lugar es típica de ambientes xerófilos, compuesta principalmente por cardones, jarillas, cactus y algarrobos, además de extensas áreas de matorrales que dificultan la visibilidad.
El desafío de la inaccesibilidad por tierra
Pobladores y autoridades han coincidido en calificar el sector del accidente como de imposible acceso por tierra. "Es inaccesible llegar", resumieron los vecinos, advirtiendo que no existen caminos o huellas transitables para vehículos convencionales o maquinaria pesada.
Debido a estas condiciones geográficas, las fuerzas federales y provinciales se ven obligadas a realizar los rastrillajes completamente a pie, avanzando con extrema cautela. El operativo de búsqueda y rescate es de una magnitud considerable, ya que abarca una superficie de casi 64.000 hectáreas fiscales entre los departamentos de Jáchal y Valle Fértil.
Operativo de rescate lento en el desierto
La fisonomía del terreno, deshabitado y fuera de cualquier circuito turístico, ha marcado el ritmo de las tareas de rescate. Una aeronave de la provincia realiza sobrevuelos para coordinar el apoyo desde el aire, mientras el personal especializado de la Policía de San Juan y Gendarmería Nacional debe recorrer varios kilómetros a pie para alcanzar los sectores indicados. Esta complejidad geográfica ha provocado que el operativo progrese lentamente, priorizando la seguridad del personal ante un terreno que no da tregua.