Una jornada de tensión y violencia se vivió en el barrio Bajo Pueyrredón de Córdoba, donde el velorio de un joven de 19 años terminó con enfrentamientos entre vecinos y la Policía, dejando como saldo dos agentes heridos y seis personas detenidas.
La muerte del joven generó versiones cruzadas entre la familia y la Policía. En el velorio hubo disparos, dos policías heridos y seis detenidos tras los enfrentamientos.
Una jornada de tensión y violencia se vivió en el barrio Bajo Pueyrredón de Córdoba, donde el velorio de un joven de 19 años terminó con enfrentamientos entre vecinos y la Policía, dejando como saldo dos agentes heridos y seis personas detenidas.
El episodio se produjo en el marco de la despedida de Tomás Orihuela, quien había fallecido días antes tras permanecer internado luego de ser detenido, en un caso que generó fuertes cuestionamientos por parte de su familia.
Los incidentes se intensificaron alrededor de las 16, cuando manifestantes comenzaron a enfrentarse con los efectivos y, según fuentes oficiales, se registraron disparos contra los cordones policiales.
En ese contexto, un integrante del Grupo Especial de Operaciones Territoriales (GEOT) resultó herido de bala en una pierna, mientras que otro agente sufrió lesiones por perdigones. Ambos, identificados como Ariel Brochero y Rubén Rosales, fueron trasladados al Hospital de Urgencias y permanecieron en observación, aunque evolucionan favorablemente.
El operativo incluyó la intervención de fuerzas especiales como el ETER y la Guardia de Infantería, además de cortes totales en la ruta 19 y otras arterias clave de la zona. Testimonios de vecinos también denunciaron el uso de gas pimienta, incluso en presencia de menores.
Horas antes de los disturbios, se conocieron los resultados de la autopsia, que indicaron que el cuerpo del joven no presentaba signos de golpes, aunque sí marcas en el cuello. La versión oficial sostiene que la muerte se produjo por asfixia por ahorcamiento, en lo que sería un suicidio.
Sin embargo, la abogada de la familia, Marta Rizzotti, cuestionó esa hipótesis y señaló que la lesión no sería compatible con esa causa. Además, sostuvo que el joven fue víctima de una persecución policial y afirmó que “entró a la comisaría caminando y salió con muerte cerebral”.
En la misma línea, familiares rechazaron la versión oficial. Su hermana expresó dudas sobre la hipótesis de suicidio y aseguró que el joven no presentaba antecedentes de conductas suicidas.
El caso ya había generado tensión en las horas previas, con una caravana de motos en señal de despedida. Los incidentes durante el velorio profundizaron el conflicto, que ahora combina violencia en las calles, intervención policial y una investigación atravesada por acusaciones cruzadas.