La Fiscalía de Homicidios imputó y ordenó que pase a la cárcel Gonzalo González (50), amigo y una suerte de “secretario” del jubilado José Teodoro Masso (83), cuya desaparición se investiga ahora como un asesinato.
Gonzalo González está acusado del delito de homicidio simple y fue enviado a la cárcel por la muerte de José Masso, desaparecido hace 20 días en Guaymallén.
La Fiscalía de Homicidios imputó y ordenó que pase a la cárcel Gonzalo González (50), amigo y una suerte de “secretario” del jubilado José Teodoro Masso (83), cuya desaparición se investiga ahora como un asesinato.
La fiscal Claudia Ríos imputó por el delito de homicidio simple a González por la muerte de Masso y, de esta forma, lo que en principio era una denuncia por paradero se ha transformado oficialmente en un nuevo caso de muerte violenta con una particularidad especial: no se ha encontrado el cuerpo de la víctima. Al menos por ahora.
En Mendoza se han registrado varios casos con estas características que, sin embargo, no han impedido que los autores hayan sido condenados. A modo de ejemplo, en febrero pasado, un jurado popular declaró culpable a Carlos Díaz (66) por el femicidio de Ivana Molina, crimen ocurrido en abril de 2023. Díaz fue condenado a prisión perpetua por el delito de homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.
En el hecho que nos ocupa, tras 20 días sin que se tengan noticias de Masso, el caso dio un sorpresivo giro y lo que inicialmente se investigó como un paradero mutó a un caso de muerte violenta cuya investigación permitió detener el martes pasado a González
Cerca de las 19, los efectivos de Investigaciones lo interceptaron en la intersección de las calles Amigorena y Primitivo de la Reta, en pleno Centro mendocino. El sospechoso, quien era conocido de la víctima –un amigo y una especie de secretario en algunas diligencias de la víctima- fue trasladado a una dependencia policial y puesto a disposición de la fiscal Claudia Ríos.
Tras la captura del sospechoso, las autoridades judiciales ordenaron un allanamiento de urgencia en su vivienda, ubicada en el barrio Mebna de San Martín. Durante el registro del inmueble, el personal policial secuestró diversos elementos que podrían resultar determinantes para el avance de la causa y la posterior imputación.
Entre los objetos decomisados se encuentran cuatro pantalones de jean, una campera de lana de color negro, un par de zapatillas blancas marca Tascani y una remera blanca. Además, se retiraron del domicilio tres teléfonos iPhone, un celular Samsung y una notebook.
Estos serán sometidos a peritajes para intentar reconstruir las comunicaciones y los movimientos del sospechoso durante los días en que se produjo la desaparición.
La evidencia más comprometedora contra González surgió del hallazgo del automóvil de la víctima. El Chevrolet Corsa de color gris fue localizado por los investigadores en un taller mecánico situado en el cruce de las calles San Martín y Besares, en Luján.
Las averiguaciones permitieron establecer que fue el propio detenido quien dejó el rodado allí tras la desaparición del jubilado. Al inspeccionar el interior del Corsa, Policía Científica levantó múltiples rastros de sangre, tanto en sectores internos como externos del rodado.
Además, los peritos hallaron huellas y fragmentos de precintos, elementos que fomentan la teoría de que Masso pudo haber sido retenido y trasladado contra su voluntad en su propio auto.
A pesar de estos avances y de que el Ministerio Público Fiscal comunicara la imputación, la principal incógnita del caso persiste: el paradero del cuerpo del jubilado.
Hasta el momento, los rastrillajes no han dado resultados positivos, lo que mantiene a los detectives trabajando para reconstruir las últimas horas de la víctima.
Masso fue visto por última vez la noche del pasado 11 de marzo en Rodeo de la Cruz, Guaymallén. Desde el 17 de marzo, la Oficina Fiscal 1 había difundido su imagen solicitando la colaboración de la sociedad.
El hombre es de contextura delgada, mide 1,65 metros, tiene el cabello blanco y presenta una lesión característica en su codo izquierdo. Mientras la fiscal Ríos analiza las pruebas para formalizar la imputación en las próximas horas, las autoridades reiteran el pedido a quien pueda aportar datos llamando al 911.
-Adolfo Garrido y Raúl Baigorria (28 de abril de 1990). Fueron interceptados por la policía en el Parque General San Martín. Es el caso de desaparición forzada en democracia más emblemático de la provincia y llevó a que el Estado Argentino fuera condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Nunca se hallaron sus cuerpos.
-Paulo Christian Guardati (24 de mayo de 1992). Desapareció tras ser detenido por la policía a la salida de un salón de fiestas en el barrio La Estanzuela, Godoy Cruz. Hubo policías procesados y el Estado mendocino debió indemnizar a la familia, reconociendo la responsabilidad institucional en su muerte, aunque el cuerpo sigue desaparecido.
-Johana Chacón (4 de septiembre de 2012). Este caso marcó un precedente histórico en la justicia mendocina. Johana, de 13 años, desapareció al bajar del colectivo en la finca donde vivía en Lavalle. En 2018, Mariano Luque fue condenado a 24 años de prisión por su homicidio, basándose en pruebas testimoniales y sin que se hubiera encontrado el cadáver.
-Soledad Olivera (18 de noviembre de 2011)
También ocurrió en Lavalle y el responsable fue el mismo condenado del caso anterior, Mariano Luque. Aunque inicialmente se investigó como una desaparición, finalmente se dictó condena por homicidio. Al igual que con Johana, sus restos nunca fueron hallados.
-Gisela Gutiérrez (19 de julio de 2015). Desapareció en el barrio La Favorita, de Ciudad. En 2020, la justicia cambió la carátula a homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Hay un imputado (Héctor "el Tuerto" Díaz) que fue enviado a juicio por su muerte, bajo la hipótesis de que fue asesinada tras negarse a ser entregada a una red de trata. Su cuerpo no ha aparecido.
-Abigail Carniel (15 de abril de 2021). La joven de 18 años fue vista por última vez en Las Heras. La justicia investiga el caso como femicidio. Hubo detenidos e imputados bajo la sospecha de que Abigail fue asesinada y su cuerpo ocultado en el marco de un conflicto vinculado al narcotráfico en la zona. A pesar de excavaciones masivas en el barrio Sargento Cabral, el resultado ha sido negativo.