El clima de hostilidad que rodea la investigación por la tragedia en la escuela de San Cristóbal se trasladó este viernes a los pabellones de la cárcel de Las Flores, en Santa Fe, donde el adolescente de 16 años imputado por el tiroteo que conmocionó al país fue blanco de un ataque perpetrado por otros internos.
El episodio violento se registró en momentos en que el joven era trasladado para mantener una reunión con sus abogados defensores.
Según confirmaron fuentes penitenciarias, internos del denominado "sector compartido" aprovecharon los movimientos internos para iniciar un foco ígneo en la celda del detenido, logrando quemar su colchón mientras él se encontraba fuera del habitáculo.
Asimismo, las autoridades informaron que los agresores intentaron lesionarlo físicamente durante su trayecto hacia la oficina de reuniones.
Ante la vulnerabilidad demostrada en el penal, la defensa técnica del menor presentó un reclamo formal ante la Oficina de Gestión Judicial (OGJ) de San Cristóbal. El pedido exige la adopción de medidas de seguridad inmediatas para garantizar la "integridad física y emocional" del adolescente.
Entre las medidas solicitadas, se destaca el traslado del imputado a otra dependencia del Servicio Penitenciario que se encuentre alejada de la ciudad de Santa Fe, buscando evitar nuevos enfrentamientos con la población carcelaria común.
N.C. permanece bajo un régimen de alojamiento cerrado tras la orden del juez José Alberto Boaglio, quien el pasado 9 de abril dictó una prisión preventiva por 90 días. Cabe destacar que, al tener 16 años, el joven es considerado punible por la ley, a diferencia del autor material de los disparos que es inimputable debido a su edad.
El tiroteo en la escuela de San Cristóbal
El caso se remonta a la mañana del 30 de marzo, cuando la comunidad educativa de San Cristóbal iniciaba el acto de izamiento de la bandera.
Escuela N°40 Mariano Moreno en San Cristóbal, Santa Fe
Escuela N°40 Mariano Moreno en San Cristóbal, Santa Fe
Gentileza / El Litoral
En ese contexto, el agresor principal ingresó al establecimiento con una escopeta calibre 12/70 y abrió fuego contra los alumnos. El ataque resultó en la muerte de Ian Cabrera, un estudiante de 13 años, y dejó un saldo de otros ocho heridos.
La fiscalía sostiene que N.C. tenía conocimiento previo del hecho y habría colaborado con el autor, aunque la defensa cuestiona la falta de pruebas suficientes para sostener la imputación de partícipe secundario de homicidio calificado.
Actualmente, la Cámara de Apelaciones de Rafaela debe resolver si confirma la prisión preventiva y la calificación legal del menor, mientras su seguridad personal se ha convertido en una preocupación central para la Justicia.