Por el aumento de asaltos a taxistas vuelven los controles policiales en Mendoza

Los puestos fijos para el control de pasajeros dejaron de usarse, pero ante la suba de robos a los choferes en los últimos meses, se acordó con el Ministerio de Seguridad y Justicia implementar “puestos dinámicos”. El relato de los tacheros, golpeados a diario por la inseguridad.

Por el aumento de asaltos a taxistas vuelven los controles policiales en Mendoza
Sergio Fernández y Carlos Encina hablan sobre el drama de los taxistas, que día a día salen a la calle con el miedo a ser asaltados y golpeados. | Foto: José Gutiérrez / Los Andes

Te golpean, te cachetean desde atrás, te apuntan. La sacas barata si no te pegan un tiro. Para que se vayan regalas la billetera y el celular. Lo primero que te piden es el celular y después la recaudación. La Policía, olvidate. Si te pasa algo, morite. Los puestos fijos servían, pero en la noche a los milicos no los ves”. El relato y el reclamo de Sergio Fernández se repiten en boca de otros taxistas mendocinos, que notan que en los últimos meses los asaltos mientras trabajan han aumentado. La salvaje golpiza que recibió un chofer la madrugada del lunes pasado en Godoy Cruz fue la gota que rebalsó el vaso, por lo que representantes de taxistas se reunieron con autoridades del Ministerio de Seguridad y Justicia y acordaron el regreso de los controles policiales para taxis y remises.

“Hace un tiempo me robaron a mí. Levanté a un pasajero que se veía como un pibe normal. Se sentó adelante, íbamos charlando por el camino y, cuando llegamos cerca del barrio Pablo VI, sacó un cuchillo de un bolsito que llevaba y me lo puso en el cuello. Le entregué la billetera y se fue”, la cuenta a Los Andes Carlos Encina, quien es chofer hace 20 años y ya peina canas.

“Con la malaria que hay, los robos han aumentado y la Policía no existe. Hace falta más seguridad, más presencia policial de noche. Los puestos fijos que había ya no existen. Ya no trabajo de noche porque me ha agarrado miedo”, admite el experimentado chofer. Y suma las precarias medidas de precaución que suelen tomar. “A veces rechazas a un pasajero por precaución, dependiendo de la pinta que tenga, o por el destino que te indica”, explica Encina, mientras frota una pulcra gamuza sobre su reluciente Chevrolet Corsa Classic en la parada de Rivadavia y San Martín, de Ciudad.

Carlos Encina limpia su taxi en una parada céntrica mientras espera el traslado de pasajeros. | Foto. José Gutiérrez / Los Andes
Carlos Encina limpia su taxi en una parada céntrica mientras espera el traslado de pasajeros. | Foto. José Gutiérrez / Los Andes

Su colega Sergio Fernández, quien está estacionado detrás suyo en una larga hilera de coches, coincide. “Seguramente me equivoco y soy prejuicioso con gente que no tiene nada que ver, pero les miro la cara a los pasajeros o les pregunto adónde van. En base a eso, veo si les acepto el viaje o no. Pero cuando les negás el viaje, tenés que saber que vas a tener que pelear. Te insultan, te escupen o te pegan. Hay que tener valentía para manejar un taxi. Es a matar o morir”, resume.

El chofer con 37 años de experiencia suma otra modalidad de robo que está siendo “tendencia”. “Se sube una chica sola, pero en el camino se va mensajeando con otros, que te van siguiendo en otro vehículo o te esperan cuando llegás a destino. A mí me agarraron entre cuatro, cerca del hospital Lencinas, y me robaron todo”, detalla Fernández.

Él ha adoptado otra medida de prevención para evitar ser víctima de un atraco exprés. “A partir de las 20 ya no recibo Mercado Pago. Y cuando recibo, les pido que me vayan pagando unas cuadras antes de llegar, cosa de estacionar un segundo en el destino y salir rápido, sin esperar a que la transferencia se cargue para no regalarte”, apunta el chofer que ha sido asaltado cuatro veces.

Botines magros

“En los últimos cinco meses los robos han aumentado. Y, como la cosa está mala, si te roban terminando el turno se llevan unas 15 o 20 lucas, que es lo que pudiste reunir con suerte”, describe resignado el taxista.

Foto: José Gutiérrez / Los Andes
Foto: José Gutiérrez / Los Andes

“Esta gente que delinque sabe que es muy poco lo que se van a llevar, pero les sirve para sus fines: la droga, el alcohol, ese tipo de cosas. No hacen otra cosa que eso con lo que le roban a un colega. Los mismos choferes no denuncian porque saben que cae en saco roto. Por ahí te llevan el celular o ha habido casos en donde les roban la rueda de auxilio. A un auto la otra vez le sacaron hasta la batería, pero lamentablemente es el tema de la inseguridad que nos está matando a todos”, resume Héctor Canizzo, secretario de la Asociación de Propietarios de Taxis de Mendoza (Aprotam).

Y sigue: “Hay que admitirlo: cuando llega el invierno, cuando ya empieza a oscurecer más temprano, empiezan más los asaltos. Lamentablemente, es lo que pasa. También va mucho en la cancha del chofer, pero hoy tenemos el grave problema de que se suben parejitas y la agresividad en la mujer es mucho más grande que en el hombre. Ella es la que incita al hombre; es increíble”.

Para Sebastián, quien prefiere no dar su apellido y cuenta que lleva nueve años detrás del volante de un taxi, la clave está en la capacitación a los policías y a una mayor presencia de los efectivos durante la noche. “Me robaron hace 10 meses, en mayo, en el barrio Covimet de Godoy Cruz. Me acuerdo porque era el cumpleaños de mi hija. Ya no trabajo de noche. De mañana no pasa nada, pero cuando empieza a oscurecer, los muchachos que trabajan de noche la pasan mal. En la noche está todo liberado, ni los grandotes de UMAR, esos que andan con las motos, se animan”, dispara el tachero.

Foto: José Gutiérrez / Los Andes
Foto: José Gutiérrez / Los Andes

“Ya no hay controles, ya no se ven los policías en la calle. Los puestos fijos servían porque le preguntaban al pasajero quién era, adónde iba, le controlaban el DNI. Hay que capacitar a los policías para que sepan lo que significa la luz morada de emergencia. El chofer que fue golpeado la otra noche iba con la luz prendida y pasó por al lado de un móvil y los policías no sabían que estaba en peligro. Nos vivimos cuidando entre nosotros, pero ya no damos más”, sentencia.

A la sensación de hartazgo y desesperanza se suman la angustia y la desconfianza al reincorporarse al trabajo luego de un hecho traumático como un asalto. “Soy amigo del taxista al que le rompieron la cabeza el lunes. Ya está bien, pero no ha podido volver a trabajar. A mí me ha pasado: después de que te roban estás varios días sin trabajar porque quedás traumado”, cuenta Fernández, mientras observa con preocupación que lleva 40 minutos parado en una esquina céntrica y nadie lo ha abordado.

Y describe, impotente: “Después, todo el que se sube al taxi te parece sospechoso. Desconfiás de todos, hasta de una viejita. Te quedan esas secuelas durante días”.

El regreso de una medida efectiva

Los testimonios recogidos por este diario entre choferes de taxis apuntaban a lo mismo: el pedido de que volvieran a implementarse los puestos de control fijos y móviles de la Policía, aquellos en los que los choferes debían detenerse y los uniformados inspeccionaban el vehículo y chequeaban la identidad de los pasajeros. Con esa inquietud fueron representantes de choferes y de propietarios de taxis al Ministerio de Seguridad y Justicia el último miércoles.

“Gradualmente van a ir poniendo los puestos fijos y puestos móviles, o sea que se va a poder parar a un taxi. Y si lo ven en la calle con pasajeros, el móvil se le puede arrimar, decirle que se haga un costado y revisar al pasajero. Hemos pasado un listado de puestos fijos y móviles para que vuelvan a instalarse. Tenemos la buena predisposición del Gobierno y también de la Policía, pero falta el recurso humano”, detalla Canizzo.

Por el aumento de asaltos a taxistas vuelven los controles policiales en Mendoza. | Foto: Ministerio de Seguridad y Justicia
Por el aumento de asaltos a taxistas vuelven los controles policiales en Mendoza. | Foto: Ministerio de Seguridad y Justicia

“También propusimos que se utilice el registro de las cámaras ciudadanas, que captan a la gente que toma vehículos en las paradas. Esa gente está individualizada y hay un registro, porque generalmente te toman del Centro para llevarte hacia las afueras y ahí asaltarte”, añade el secretario de Aprotam, quien pasó “35 años arriba del taxi”.

Desde la cartera que conduce Mercedes Rus, quien encabezó la reunión, indicaron a este diario que “si bien los taxistas solicitaron puestos fijos, se acordó trabajar en puestos dinámicos”. “Durante el encuentro buscaron acordar acciones de abordaje y analizaron mejoras tecnológicas junto al subsecretario de Tecnología Aplicada a la Seguridad, Leandro Biskupovich con el fin de trabajar en la interoperatividad del sistema de alarmas en conjunto con el CEO”, señalaron fuentes oficiales.

La ministra participó de la reunión con representantes del Sindicato de Taxis y Aprotam, junto al jefe de Gabinete, Hugo Sánchez; el director general de Policía, Marcelo Calipo; el subdirector de Policía, Roberto Favaro y la directora de Participación Comunitaria, Milagros Suárez.

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