Femicidio de “Conchy” Arregui: a 6 años del hallazgo de su cuerpo en la profundidad del dique Potrerillos

La corredora de seguros chilena fue ejecutada de dos tiros en la cabeza por su esposo, quien admitió el crimen en 2018 y fue condenado. El macabro plan para ocultar el cadáver, las pruebas que lo acorralaron y el dolor de una familia que no dejó de buscarla desde el otro lado de la cordillera.

Femicidio de “Conchy” Arregui: a 6 años del hallazgo de su cuerpo en la profundidad del dique Potrerillos
Femicidio de “Conchy” Arregui: a 6 años del hallazgo de su cuerpo en la profundidad del dique Potrerillos. | Foto: archivo Los Andes

Después de una extensa y desesperada búsqueda, incluso desde el otro lado de la cordillera, su cuerpo fue encontrado en las profundidades del perilago de Potrerillos. Había estado sumergido durante un mes y 20 días. Buzos de la Policía sólo pudieron llegar hasta allí, a 60 metros de la costa y a 17 de la superficie, luego de que quien le había quitado la vida confesara el femicidio y los guiara. Una serie de rastros dejados al descartar el cadáver habían permitido a los sabuesos dar con el único sospechoso: el marido de Concepción “Conchy” Arregui. Hace seis años se confirmaba en Mendoza uno de los más estremecedores crímenes de la historia delictiva de la provincia al rescatar el cuerpo de las apacibles aguas.

El 25 de marzo de 2018 se confirmó que el cuerpo encontrado era de “Conchy”, una chilena que hacía cuatro años residía en Mendoza, adónde había llegado por amor. Aunque esa relación desgastada y el desquiciado accionar de su esposo Roberto “Tito” Audano serían las causas que terminarían con su vida.

Arregui tenía 59 años y era corredora de seguros. Sus padres habían fallecido y no tenía hijos ni hermanos. Su familia más cercana eran sus primos y sobrinos. De hecho, fue un primo suyo quien le presentó a Audano unos cinco años antes. Ya consolidada la relación, como él tenía a sus hijos y nietos en Mendoza y ella no tenía familiares directos, decidieron vivir en Luján de Cuyo. En 2014, “Conchy” terminó de vender sus bienes en Chile y compró un terreno donde construyó una casa en Las Compuertas. Allí vivían los dos con varios perros y eran visitados con frecuencia por los hijos y nietos de “Tito”.

Roberto Audano confesó que mató a su esposa, Concepción Arregui. | Foto: archivo
Roberto Audano confesó que mató a su esposa, Concepción Arregui. | Foto: archivo

La pareja decidió casarse en octubre de 2016 con una sencilla ceremonia. Roberto había enviudado y estaba libre para contraer matrimonio. Todo parecía ir bien, pero llegaron los conflictos y la pareja decidió iniciar la separación en diciembre de 2017. Los familiares de Arregui se enteraron de ello cuando la mujer viajó a Chile para el cumpleaños de una amiga ese mismo mes.

Cuando regresó a Mendoza el 18 de diciembre, “Conchy” les contó a sus primas que Roberto le había pedido el divorcio y que la relación “ya no daba para más”. Desde el 5 de febrero de 2018 la familia de Arregui perdió el contacto con ella y comenzó una cruzada para encontrarla con vida desde el otro lado de la cordillera.

Modus operandi de película

Dos disparos en la cabeza -uno en la sien y otro en la nuca- le pusieron fin a la existencia de Concepción Arregui. Fue su propio esposo quien presionó la cola del disparador de una pistola en el camping del dique Cipolletti.

Una vez cometido el femicidio, el hombre ató el cuerpo de su esposa con precintos en piernas y manos, lo metió en una bolsa de dormir y envolvió todo con una carpa, que ató con sogas y cadenas. Una de las cuerdas estaba unida a un balde con cemento, que mantuvo los restos en la profundidad del embalse.

Una vez embalado, Audano subió el cadáver de Arregui a su camioneta y, antes de llegar a Potrerillos, pasó por una estación de servicios e infló dos cámaras de ruedas con las que armó una especie de balsa con bidones de 20 litros.

La Policía dio con el cuerpo de "Conchy" en el dique Potrerillos, tras mas de un mes de búsqueda. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes
La Policía dio con el cuerpo de "Conchy" en el dique Potrerillos, tras mas de un mes de búsqueda. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

Al llegar al embalse, estacionó, dejó una linterna para señalar el lugar y, amparado por la oscuridad de la noche, ingresó al dique nadando con un chaleco salvavidas, mientras arrastraba el cuerpo de su esposa con la ayuda de los improvisados elementos de flotación.

A media cuadra de la orilla dejó los restos de Concepción y regresó nadando. En el camino descartó algunos elementos, que luego sirvieron de pruebas, y volvió a su casa en Las Compuertas. Durante un rastrillaje posterior, que se extendió durante varias semanas, los investigadores encontraron cámaras de cubiertas, cuerdas, un guante y otros elementos.

La búsqueda del cuerpo en el dique se realizó desde el 7 de marzo de 2018 cuando, al verse acorralado por las pruebas, “Tito” Audano confesó el crimen. Operaron nueve buzos profesionales, que finalmente lograron hallar los restos el 25 de marzo al seguir las indicaciones del femicida.

Acorralado por las pruebas

Al ser interrogado apenas se conoció la desaparición de su esposa, Audano les indicó a los sabuesos que el 5 de febrero de 2018 la había llevado a la terminal de ómnibus ya que viajaría a Chile a hacerle una visita sorpresa a sus parientes. Pero los datos de “Conchy” no figuraban en ninguna empresa de transporte y las cámaras de seguridad nunca ubicaron a la chilena en las cercanías de la terminal en Guaymallén.

Otra señal de alarma surgió cuando la Policía de Investigaciones (PDI) trasandina confirmó que Arregui no había cruzado la cordillera para esa fecha sino que los últimos movimientos en Los Libertadores databan de diciembre de 2017.

El relato de testigos, la localización de su teléfono celular, las compras que realizó, su paso por la estación de servicios con el cuerpo de Arregui en su camioneta y hasta las manchas de sangre en el vehículo, terminaron de cercar a Audano en la causa.

La búsqueda de los restos de Arregui en el embalse se extendió durante días. | Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes
La búsqueda de los restos de Arregui en el embalse se extendió durante días. | Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

El 7 de marzo se realizó un allanamiento en la casa que compartía con Arregui, en calle Paso de los Arrieros de Luján de Cuyo. Allí secuestraron cuatro armas de fuego de distintos calibres con municiones, cheques y dinero en efectivo. Entonces “Tito” se entregó y confesó el femicidio. Ese mismo día el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello lo imputó.

Ambicioso móvil y condena

La principal hipótesis sobre el móvil del asesinato fue el económico ya que la pareja estaba en proceso de separación y Concepción quería vender la casa que había comprado para regresar a Chile. La posterior división de los bienes tras un divorcio también aportó a esa hipótesis.

Audano se quedaría en Mendoza pero con problemas económicos ya que la vivienda era de “Conchy” y a él apenas le tocarían unos pesos por las refacciones que había hecho. Así las cosas, la mató y trató de fingir su desaparición para quedarse con todo. Pero no le resultó.

El 27 de diciembre de 2018, Roberto Audano se sometió a un juicio abreviado en los Tribunales provinciales, en el que admitió ser el autor del crimen de su esposa y recibió una condena a prisión perpetua por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. El juez Jorge Coussirat avaló el acuerdo al que habían llegado la fiscalía y la defensa.

Roberto Audano fue condenado a perpetua en diciembre de 2018. | Foto: archivo Los Andes
Roberto Audano fue condenado a perpetua en diciembre de 2018. | Foto: archivo Los Andes

Desde la cárcel, “Tito” trató en, al menos, dos ocasiones acceder al beneficio de la prisión domiciliaria esgrimiendo problemas de salud, pero le fue negado.

Tras la condena, el Consulado de Chile mostró satisfacción: “El solo hecho de tener la certeza sobre el destino de Concepción Arregui pudo dar a los familiares una tranquilidad que evitó el tormento de una incertidumbre permanente. Si a lo anterior sumamos que gracias a esta gran labor pudo darse rápidamente con el culpable, no cabe sino agradecer la buena voluntad y eficacia de los órganos judiciales y la Justicia mendocina en su conjunto”.

Despedida

Sus sobrinos describían a Concepción Arregui como una mujer alegre, positiva y encantadora. Y después de una angustiante búsqueda que terminó en un desgarrador dolor, prefirieron recordarla de ese modo.

El 28 de marzo de 2018, las cenizas de “Conchy” fueron bendecidas por el párroco de la iglesia Santiago Apóstol y San Nicolás. “Amor y consuelo por el eterno descanso de Concepción Arregui”, suplicó a los cielos el sacerdote, ante los ojos cubiertos de lágrimas de los familiares de la mujer. Luego regresaron a Chile y se despidieron de la tierra donde Concepción creyó haber conocido el amor, pero encontró la muerte.

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