María Lucila Pagani, la mujer de 47 años que había resultado gravemente herida luego de que explotara un teléfono celular que se encontraba cargándose dentro del auto en el que viajaba, murió en las últimas horas tras permanecer internada en estado crítico en el Instituto del Quemado de Córdoba.
La víctima había ingresado al centro de salud con quemaduras de extrema gravedad que afectaron especialmente sus vías respiratorias, además de presentar lesiones politraumáticas derivadas del accidente vial ocurrido inmediatamente después de la explosión.
El hecho se produjo durante la noche del domingo en la ruta E53, a la altura del kilómetro 14. Según la información policial, el incendio se inició cuando explotó un teléfono celular que estaba conectado para su carga dentro del habitáculo de un Renault Sandero.
Como consecuencia de la explosión, el conductor del vehículo, un hombre de 43 años, perdió el control de la unidad e impactó contra una alcantarilla ubicada al costado de la ruta.
Pagani, que viajaba como acompañante, sufrió las heridas más graves. Durante los días posteriores al accidente permaneció internada con asistencia respiratoria mecánica debido al severo compromiso de sus vías aéreas provocado por las quemaduras.
En tanto, el conductor fue trasladado al Hospital Municipal de Unquillo y se encontraba fuera de peligro.
Quién era María Lucila Pagani
La muerte de María Lucila Pagani generó una profunda conmoción en el ámbito universitario cordobés, donde desarrollaba una intensa actividad académica y de gestión.
Conocida por familiares y amigos como "Luli", era licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires (UBA), magíster en Gestión Cultural Internacional por la Università di Genova, en Italia, y magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea por el Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
María Lucila Pagani
María Lucila Pagani, la mujer que murió tras tener una accidente porque explotó un celular que cargaba en su auto.
Al momento de su fallecimiento trabajaba en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNC, donde integraba la Prosecretaría de Relaciones Internacionales, espacio que ayudó a crear, y la Secretaría de Asuntos Estudiantiles. Además, formaba parte de la Comisión Interclaustros de Derechos Humanos de la facultad, desarrollaba tareas de investigación y ejercía la docencia en los niveles medio y superior.
Tras conocerse la noticia, la Facultad de Ciencias Sociales expresó su pesar mediante un mensaje en el que destacó tanto su trayectoria profesional como sus cualidades humanas.
Desde la institución la describieron como una persona de "humanidad inconmensurable". Sus compañeros recordaron su "sonrisa dulce", su "andar delicado" y una "eficiencia incomparable", además de su permanente disposición para acompañar y contener a quienes compartían tareas con ella.