24 de julio de 2025 - 12:38

Murió el preso más temido de Mendoza: descuartizó a un recluso de 110 kilos y asesinó a dos "capos de pabellón"

Enrique Montuelle (45)-uno de los presos más “célebres” en el mundo carcelario, falleció ayer. En 2018 el Estado lo indemnizó por haber sido agredido dentro del penal.

Tras pasar 22 años en prisión, murió Enrique Hugo Montuelle Masmouk (45), un peligroso homicida condenado a perpetua, “célebre” en el mundo carcelario, por haber asesinado a tres reclusos: dos líderes de recordado “motín vendimial” de 2000 y otro joven que fue descuartizado en una pileta de la cárcel de Boulogne Sur Mer, en 2004.

Ayer, a las 20.05, cuando el personal penitenciario de modulo 5 del Complejo Penitenciario N°3 Almafuerte, en Cacheuta, Luján, estaba haciendo el recuento de presos, cuando vieron a Montuelle en su celda, sentado en su cama. Lo llamaron y no respondió por lo que llamaron la médico y se comprobó que había fallecido, informaron desde el Servicio Penitenciario.

Interno de Almafuerte, asesinado de una puñalada
Cárcel de Almafuerte. Archivo Los Andes

Cárcel de Almafuerte. Archivo Los Andes

Montuelle estaba alojado en una celda RIF (Resguardo de Integridad Física), solo y según información de la Fiscalía de Homicidios en la celda “no había signos de participación de terceras personas y tampoco signo de que se hubiera suicidado”, por lo que todo hace pensar que fue una muerte natural, aunque la causa de deceso se conocerá cuando el Cuerpo Médico Forense finalice la necropsia.

Indemnizado por el Estado

La última vez que el nombre de Montuelle saltó a las crónicas policiales fue en febrero de 1018, cuando la Tercera Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, de Paz y Tributario ordenó al Estado mendocino indemnizar el preso con $350.000 por "daños físicos y agravio moral" recibidos durante su estadía en la cárcel.

En 2013, Montuelle había sufrido graves heridas durante una riña con arma blanca con reclusos de Boulogne Sur Mer, por lo que debieron extraerle el bazo. Según los jueces, este inconveniente de salud "trae consecuencias como la predisposición a sufrir cuadros infecciosos respiratorios" y "le compromete los miembros superiores e inferiores".

Los magistrados indicaron en la sentencia que el asesino padecía en ese momento severos problemas patológicos de orden psicológico por pasar "13 años de encierro en malas condiciones ambientales, en aislamiento, con varios hechos de autoagresión y heteroagresión".

Descuartizado en una pileta de la cárcel

El historial de crímenes resonantes de Enrique Montuelle se remonta a 2004, cuando, con un grupo de reclusos, descuartizó a un preso en el complejo de Boulogne Sur Mer para luego dejar sus restos en distintos sectores del establecimiento penitenciario.

En la noche del 3 de diciembre de ese año Sergio Salinas (24) -un preso de más de 110 kilos y 1,90 de altura- se disponía a lavar su ropa en una de las lavanderías, cuando fue abordado por 9 compañeros de "rancho" que venían de una noche descontrolada: habían tomado alcohol y consumido pastillas que se recetaban a personas con mal de Parkinson.

Lo apuñalaron más de 70 veces con facas de 35 centímetros de hoja. Luego, ya muerto, lo llevaron hasta una lavandería en desuso y colocaron su cuerpo en una suerte de pileta.

Luego, comenzaron a seccionarlo en partes: la cabeza, los brazos, los muslos, las pantorrillas y el tórax conformaban las 8 partes de Salinas que fueron guardadas en bolsas de nylon. Después, los asesinos se fueron a dormir.

El juicio oral por el caso del "preso descuartizado" se llevó a cabo en 2007 en la Tercera Cámara del Crimen y 9 sujetos fueron condenados. Dos como coautores y siete como partícipes primarios en homicidio simple, entre estos siete figuraba Montuelle.

Pero Montuelle, después del descuartizamiento, fue condenado a prisión perpetua por un doble homicidio en la misma cárcel de Boulogne Sur Mer, donde mataron a Diego Ferranti y Gerardo Gómez, dos de los líderes del “motín vendimial de 2000.

En marzo de 2006 Ferranti y Gómez fueron asesinados a puñaladas después de haber sido trasladados de la cárcel de Neuquén a Mendoza. El traslado al sur de país se hizo por medidas de seguridad y regresaron porque debían declarar en el juicio por el recordado motín que se generó por las desastrosas condiciones de vida que tenía el penal en ese momento.

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