jueves 1 de octubre de 2020

Hasta 2005, “El Cachorro” dirigía la barra tombina pero quedó sospechado de robar la recaudación de un partido. Entonces fue reemplazado por Aguilera.
Policiales

Los inicios de “El Rengo” Aguilera: de pibe de barrio a líder barrabrava

El ex jefe de la barra tombina fue condenado recientemente a 12 años de cárcel por vender droga. Primera entrega de un repaso por sus andanzas en el fango de las tribunas y del delito.

Hasta 2005, “El Cachorro” dirigía la barra tombina pero quedó sospechado de robar la recaudación de un partido. Entonces fue reemplazado por Aguilera.

En los años 70, obreros y trabajadores rurales tomaron parte de la finca La Gloria, en Godoy Cruz,  y formaron la villa inestable “El Gran Chaparral”, nombre que hacía referencia a una serie de vaqueros y a las chapas que se usaban en las casas.

Antes de que empezara el Mundial 78, los militares erradicaron algunas villas ubicadas en las sedes del evento, entre ellas “El Gran Chaparral” que fue transformada por obra del I.P.V. en el barrio La Gloria: 1.458 viviendas distribuidas en trece manzanas ubicadas al este del Acceso Sur, entre Rawson, Terrada, y Carrodilla.

Los militares utilizaron un método extraño para ubicar a los habitantes: según sus antecedentes policiales les asignaron distintas manzanas. En esa llamativa distribución a la familia Aguilera le tocó en suerte la manzana B, que se transformaría con el tiempo en una suerte de bunker del Clan Aguilera. Allí nacería, el 24 de octubre de 1981, Daniel Orlando Aguilera Maldonado, hijo de Carlos y Gladys.

La familia de Daniel Aguilera se afincó en la manzana “B” del barrio La Gloria. Allí nació, en octubre de 1981.Los Andes

Un accidente que lo marcó

Veinte años después, Daniel se ganaría el apodo de “El Rengo” y se transformaría en el vecino más famoso. Mucho más famoso que el recordado Padre Jorge Contreras - quien dirigió la parroquia Virgen Peregrina en la década del 90- y más famoso aún que su archienemigo y vecino: el narcotraficante Marcelo “El Gato” Araya.

Hoy los dos se encuentran detenidos, el primero por venta de drogas; el segundo por dos homicidios y narcotráfico. Araya siempre cultivó el perfil bajo; en cambio, Aguilera, mostró alta exposición social: cerca de 2004 comenzó a liderar la hinchada de Godoy Cruz Antonio Tomba y, desde ese, momento empezó a aparecer en las noticias deportivas y en crónicas policiales, a partes iguales.

La primera causa que tuvo Aguilera fue por tenencia de municiones de arma de guerra en 2004. En ese mismo año tiene dos causas por robo agravado y otra por encubrimiento. El folclore barrial indica que ya en 2001, cuando se accidentó, “andaba metiendo caño”. 

“Iban en una Honda XR tratando de llegar al barrio La Gloria y en Sarmiento y 9 de julio, en el límite entre Maipú y Godoy Cruz, el conductor perdió el control de moto, cayeron y ahí perdió una pierna y se ganó el sobrenombre”, cuenta una de las fuentes consultadas.

En lo más alto de tribuna tombina

Algunos dicen que Aguilera tuvo algo que ver con la muerte de Víctor “Sandalio” Arabel, asesinado en la puerta del Gambarte, en abril de 2002, cuando El Tomba jugaba con Huracán de Tres Arroyos. Pareció un crimen por encargo, de película: la gente saliendo del estadio, pensando en el “chori” y en el empate. Un auto blanco costeando el zanjón, un tirador que se baja y le da un tiro en la frente al “Sandalio”. Para la policía fue un ajuste de cuentas pero con el tiempo, el comentario entre los hinchas señaló al Clan Aguilera.

Siendo un adolescente, Aguilera formaba parte de los chicos de la Gloria que iban a ver al Tomba. Los de la Vieja Guardia los conocían porque, él los trataba de “don”, por ser mayores.

Eran otros tiempos: Godoy Cruz militaba en la B, no había un solo líder en la hinchada sino un grupo de aficionados que si bien eran “pesados”, no estaban relacionados con el delito. Eran “El Miguelito”, “El Tatú”, “El Riojano”, “El Corte” y “El Tomba” y “El Cachorro”. Fanáticos del Tomba, venían de la zona de la plaza Godoy Cruz, de la Cuarta, de Las Heras, e ingresan al Gambarte con entradas de “favor”.

“En ese momento se produjo un cambio generacional en las hinchadas de todo el país que coincide con el menemismo. Ahí algunas barras ven que se puede hacer grandes negocios con el futbol. Godoy Cruz, no escapó a ese modelo”, cuenta un hincha de la primera hora.

Ese modelo incluía: venta de entradas, venta de droga dentro y fuera de la cancha, dinero de los estacionamientos, de los carritos pancheros, de los micros para viajar, de las banderas. Eso, y también contactos políticos y con la policía. Y en el caso de Godoy Cruz el modelo se terminó de instaurar en 2006, cuando asciende a la primera división.

¿Cómo llego a comandar a los barras tombinos?

Un año antes de ascender, José Mansur, integrante de la gerenciadora Acción Deportiva, sufrió un asalto cuando iba hacia su casa llevando la recaudación - entre 15 mil y 28 mil pesos- del partido con Huracán de Parque Patricios.

Algunos dirigentes apuntaron a la Vieja Guardia y dejaron de darle entradas a “El Cachorro”, el referente del barrio la Gloria que después caería preso. Aguilera fue el reemplazante.

Al poco tiempo –primero en el Gambarte y luego en el Islas Malvinas- ya se podía ver la típica postal cuando uno iba a ser al Tomba: Aguilera -a veces con muleta, a veces con su pierna ortopédica- ingresando a popular seguido de cuatro o cinco guardaespaldas, entre ellos Diego, su hermano, y rodeado de unos 60 hinchas del barrio La Gloria, para ubicarse en el blanco que naturalmente se les reservaba.

Pero detrás de esa postal podían leerse mensajes como este que le enviaba, por teléfono un funcionario a un comisario en 2006: “¿Cómo no vas a saber cómo entrar la pirotecnia? ¿Acaso no sos policía? Metela en un móvil. Entrá y justo abajo del tablero electrónico te van a estar esperando. Ahí le das todo y te vas”.

Pero de este tema y de otros -homicidios por venganza, detenciones, viajes frustrados a Sudáfrica, droga, y violencia de género- se hablará en la próxima entrega.

EL PRÓXIMO DOMINGO NO TE PIERDAS LA SEGUNDA ENTREGA DE LA VIDA “DEPORTIVA” Y DELICTIVA DE AGUILERA.