La Justicia dispuso la liberación de los padres de la niña de tres años que murió en el departamento de San Carlos, luego de que los primeros resultados de la necropsia descartaran la presencia de golpes, fracturas o cualquier otro tipo de lesión que permitiera vincularlos con el fallecimiento.
La información fue dada a conocer hoy por el Ministerio Público Fiscal a través de un comunicado emitido por la Unidad Fiscal del Valle de Uco, que lleva adelante la investigación bajo la conducción de la fiscal Eugenia Gómez.
Según precisó el organismo, los primeros informes elaborados por el Cuerpo Médico Forense determinaron que la menor no presentaba golpes externos ni internos, tampoco fracturas o lesiones recientes ni de vieja data.
Además, se descartó la existencia de picaduras, una hipótesis que había comenzado a circular en las primeras horas tras conocerse el caso.
Estudios para determinar las causas de la muerte
Desde la Fiscalía explicaron que, a partir de los resultados obtenidos hasta el momento, no existen elementos que permitan responsabilizar a los progenitores por la muerte de la niña, motivo por el cual ambos recuperaron la libertad.
Sin embargo, la investigación continúa abierta y se realizarán estudios anatomopatológicos con el objetivo de establecer si alguna condición médica previa o un problema de salud podrían explicar el deceso.
Fuentes judiciales indicaron que esos análisis complementarios serán determinantes para conocer qué provocó la muerte de la pequeña.
La fiscal Eugenia Gómez quedó el mando de la investigación y adelantó que no brindará más detalles hasta tanto existan mayores avances en la investigación y se conozcan las causas que provocaron el fallecimiento de la menor.
De esta manera, la causa sigue bajo análisis mientras se aguardan los resultados de los estudios médicos que permitan esclarecer uno de los puntos centrales del expediente: qué originó la muerte de la niña.
El caso
Según el relato de los progenitores, la niña jugaba el sábado por la tarde junto a sus hermanos el frente de su casa ubicada en el barrio Valle Hermoso, cuando uno de los chicos advirtió que ella ya no respondía.
Entonces, los padres salieron a ver qué pasaba, pidieron ayuda y trasladaron a la menor en un vehículo particular al hospital Scaravelli, en Tunuyán, donde los médicos constataron que ya no presentaba signos vitales.